Posts Tagged ‘Refugiados

03
Jun
11

Encuentro por la defensa de los derechos de migrantes y refugiadxs: 23 y 24 de Junio

 

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14
Feb
11

Un hotel, centro de detención de inmigrantes en Quito

Un artículo de Periodismo Humano

“Buenas… Vengo a ver a un muchacho”, dijo el joven con gorra café y portando una pequeña bolsa plástica donde se adivinaban unas manzanas. La recepcionista abrió la puerta de rejas y le dejó entrar. La escena, presenciada por IPS, se desarrolló en un viejo hotel de tercera categoría en el centro histórico de Quito que ha sido alquilado en su totalidad por el Estado ecuatoriano para alojar a los extranjeros en situación irregular. Según un efectivo de la Policía de Migración también en el lugar y que dijo tener prohibido dar declaraciones pero habla de todas maneras, en el hotel se encuentran unas 30 personas, la mayoría procedentes de Cuba y Colombia.

Portal del hotel donde permanecen detenidos los migrantes (AP). Foto: PeriodismoHumano

Pero más que un hotel es un centro de reclusión, porque nadie puede salir de allí. Funciona desde enero, tras varias semanas de protestas de familiares y organizaciones de la sociedad civil por las precarias condiciones en que se tenía a los extranjeros detenidos en los calabozos de la Policía de Migración, en el norte de Quito. Ante las crecientes protestas en las afueras de aquellos calabozos, el Ministerio del Interior resolvió alquilar el hotel. “Lo hicimos porque queremos darles un trato digno”, dijo a IPS la ministra de la Secretaría Nacional del Migrante, Lorena Escudero. “Tienen habitación con televisión, y se les proporciona las tres comidas diarias”, añadió el policía. “Aquí permanecen en espera de que los deporten”, señala… “O de que legalicen su situación”, completa con determinación el joven de gorra café, con acento cubano.

Severo Padrón (nombre protegido) ha venido a visitar a un amigo, apresado en una redada de la policía migratoria en noviembre. Él tiene residencia legal en Ecuador, pero no su amigo.

La situación es contradictoria con el principio de la Constitución ecuatoriana aprobada en 2008, que en su artículo 416 proclama “el principio de ciudadanía universal, la libre movilidad de todos los habitantes del planeta y el progresivo fin de la condición de extranjero como elemento transformador de las relaciones desiguales entre los países, especialmente Norte-Sur”. Fue en aplicación de este principio que el gobierno de Rafael Correa decidió que no se exigiera visa a ningún extranjero para permanecer en el país por 90 días. Esta disposición rige desde el 20 de junio de 2008, cuando Correa explicó que estaba decidido a “desmontar ese invento del siglo XX que fueron los pasaportes y las visas”.

Sin embargo, el gobierno dio marcha atrás. En diciembre de 2009 empezó a exigir visas a los ciudadanos chinos y el 7 de septiembre de 2010 a los viajeros procedentes de Afganistán, Bangladesh, Eritrea, Etiopía, Kenia, Nepal, Nigeria, Pakistán y Somalia. Esta medida se tomó “luego de detectar un inusual flujo migratorio de personas de los países citados”, informó en su oportunidad Leonardo Carrión, subsecretario de Asuntos Migratorios y Consulares de la Cancillería. Carrión reconoció a IPS que el país había estado sirviendo de estación de paso para personas que intentaban llegar a Estados Unidos y Brasil.

La liberal política migratoria ecuatoriana también causó enorme preocupación, prácticamente desde el mes siguiente de su entrada en vigor, en las embajadas de Estados Unidos en Quito, Panamá, San José de Costa Rica, SAn Salvador y Abuja, según los cables del Departamento de Estado filtrados por Wikileaks. “Ecuador está provocando la inestabilidad en toda América”, con la supresión de los visados, habría dicho en noviembre de 2008 Mario Zamora, ex director de Inmigración y actual viceministro de Seguridad de Costa Rica a la embajada estadounidense en San José, según un cable obtenido por Wikileaks.

La supresión de la exigencia de visas también creó un flujo migratorio desde Cuba. Se calcula que han llegado unos 70.000 ciudadanos de esa isla a Ecuador y que se han quedado entre 5.000 y 8.000, gran parte en situación irregular. La policía migratoria empezó a hacer redadas, controlando pasaportes y visas, y después de que en julio pasado se detectó más de 100 matrimonios de conveniencia entre ciudadanos y ciudadanas de Ecuador y Cuba con papeles fraudulentos.

“Estoy hace un año en Ecuador”, dijo Raúl Castillo (nombre protegido) a IPS, en una larga conversación sostenida en un café en Quito. “Vine con una carta de invitación que compré en Cuba a través de intermediarios, en dos mil CUC”, los pesos cubanos de libre convertibilidad y que equivalen a unos 2.100 dólares. Castillo tiene una profunda decepción de Cuba, pero también de Ecuador. “Allá no hay futuro, y pensé que aquí podría construirlo, pero no he podido arreglar mi situación migratoria y ahora perdí mi trabajo”. Agregó que su empleador lo despidió después de que el presidente Correa puso como una de las preguntas del referendo, que probablemente se celebrará en abril, que se considerará delito el tener a un trabajador no afiliado a la seguridad social.

¿No sería un camino para Castillo y otros cubanos solicitar refugio, como lo han hecho 58.000 colombianos? “A los cubanos no nos van a conceder refugio jamás, pues Ecuador se proclama amigo del régimen cubano y aceptar refugiados sería manchar a ese régimen”, comentó. “Los inmigrantes en Ecuador, igual que los ecuatorianos que han emigrado a Estados Unidos y a España, se van a quedar, con papeles o sin papeles”, expuso Lenin Daza, asesor jurídico del Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes (SJRM). Por eso se pregunta si no sería más fácil y seguro un proceso de regularización masiva de los extranjeros.

“Quizás, pero yo no la veo posible en el actual clima político, hipersensible en el tema de la inseguridad ciudadana”, dijo a IPS un miembro del gabinete ministerial de Correa, que no quiso ser identificado.  Por su parte, Juan Villalobos, coordinador de incidencia pública del SJRM, dijo que en Ecuador se maneja un discurso contradictorio porque, por un lado, tiene una Constitución que es la que más garantiza el derecho a la movilidad humana, pero, por otra, la naturaleza de los cuerpos legales y la práctica de la policía no han cambiado. Villalobos cree que se actuó bien en sancionar el fraude de los matrimonios de los cubanos, pero rechaza los estereotipos que maneja la policía cuando investiga un delito y la falta de conocimiento de los funcionarios de las áreas de salud y educación que niegan atención a hijos de refugiados o a sus padres. “La discrecionalidad del funcionario público es enemiga de las proclamas de la ciudadanía universal”, explicó, insistiendo en que “la regularización tendría la ventaja comparativa de evitar la explotación laboral y de que el Estado sepa quién está en su territorio, dónde y qué hace”.

 

06
Dic
09

VI Festival Interpueblos en España: Concierto Hip-Hop por Palestina

Siete agrupaciones de “hip hoppers” se unen en un gran espectáculo para reclamar los derechos de los refugiados.

El 9 de diciembre será una noche especial donde música y mensaje se unirán en honor a Palestina: los refugiados son los protagonistas acompañados de lírica y ritmo. Las letras que sonarán en torno a la madrugada del Día de los Derechos Humanos transmitirán un mensaje de fuerza, de lucha y afán de superación en medio de la adversidad.

En “Hip-hop por Palestina” participarán, desde Alicante, Nach; desde Madrid, Noglobal y Mentenguerra; desde los campos de refugiados de Líbano, I-voice; desde Sevilla Juaninacka & Dj Makei y, desde Zaragoza, R de Rumba y Xhelazz.

El concierto se celebrará en el marco del VI Festival Interpueblos, organizado por la asociación Cultura, Paz y Solidaridad con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y de los Ayuntamientos de Leganés, Alcorcón, Fuenlabrada y Parla. Una actuación integral de sensibilización con deporte, música, cine y un simposio sobre la situación de la población iraquí y palestina, permitirán que Madrid se tiña de solidaridad a lo largo del mes de diciembre.

Miércoles, 9 de diciembre
Sala Heineken (Princesa, 1). Madrid
19:30 horas

Grupos participantes: NoGlobal (Madrid), Mentenguerra (Madrid), I-Voice (campos de refugiados del Líbano), Juaninacka & DJ Makei (Sevilla), R de Rumba y Xhelazz (Zaragoza). Con la aparición especial de Nach.
Entrada gratuita hasta completar aforo. Recogida en la puerta de la sala una hora antes del concierto o con reserva por e-mail en hiphopporpalestina@culturaypaz.org

23
Nov
09

Brasil, un refugio para la diáspora palestina

Equatuero do od tat. Nonulla consectetum ad del esto commy nulput ver in ullandre

El palestino Mahmud Abbas voló ayer por la noche rumbo a Río Grande del Sur para visitar el estado con la mayor comunidad palestina en Brasil: residen allí 20.000 personas oriundas de esa castigada tierra, sobre un total de 50.000 distribuidos por todo Brasil. Por la noche habrá una cena en honor de esos compatriotas que adoptaron a Brasil como su hogar.

En esa región los árabes palestinos son bastante antiguos y, en general, son tan ricos como judíos y libaneses. Allí emigró la primera camada de Palestina que huían de los vientos de la guerra con Israel o buscaban, desesperadamente, dónde encontrar sustento luego de quedar desarraigados por perder tierras y casas. El empresario Nessim Samara de 57 años, quien preside la Sociedad Árabe Palestina en Santa María es uno de aquellos inmigrantes iniciales. Pero los que vinieron después, en pleno siglo XXI, ya no gozan de buenas condiciones económicas.

Una de las localidades elegidas para vivir es Moggi das Cruzes, a tan sólo 50 kilómetros de la ciudad de San Pablo. Gazi Saheen montó una taberna al llegar a esa localidad serrana. Pero tuvo que cerrarla y hoy está desempleado. El es uno de los 108 palestinos que desembarcaron en 2007 en la capital paulista. Casi todos ellos vienen de los campos de refugiados en Jordania. Hasta ahora, hombres, mujeres y niños de esa colectividad viven gracias a la ayuda del Alto Comisionado de Refugiados de las Naciones Unidas que incluye el pago del alquiler de una vivienda. Pero el último día de este año no será para festejar: marca también el fin del subsidio que les permite sobrevivir con alguna dignidad. A partir de ese momento, tendrán que arreglarse como puedan en un país que todavía no los terminó de asimilar.

Esa última camada de inmigrantes palestinos vivió momentos dramáticos. Muchos partieron para Jordania y son sobrevivientes de la masacre de Sabra y Chatila en el sur del Líbano. La mayoría había conseguido refugio en Irak por la concepción panarabista del ex presidente derribado y muerto Sadam Hussein. Con la ocupación norteamericana de ese país, los palestinos se convirtieron el blanco de la persecución política y emigraron a Europa, Canadá, México, Australia, Chile y Brasil. Uno de esos inmigrantes, Mohamad Tamimi de 68 años, contó a la ONG Refugees United con base en San Pablo, Copenhague y Nueva York: “Huí siete veces de los cinco campos de refugiados en los que estuve” relató. Su vida recién conoció la paz en Brasil: nacido en Ramallah en 1941 a los 7 años tuvo que salir a toda prisa con su familia rumbo a Jordania. Eran los tiempos del primer enfrentamiento árabe-israelí. Volvió a Palestina en 1955 pero nuevamente tuvo que dejarla en 1967 ante la guerra árabe-israelí. Pasó por Siria, Líbano y Jordania, para instalarse en lo que creía su morada definitiva: Bagdad. Pero con la caída del régimen baasista un nuevo destino lo esperaba, esta vez en Sudamérica.

Fuente: Clarin

20
Nov
09

Inmigrantes africanos, a la deriva hacia Latinoamérica

Por Luis Andrés Henao

BUENOS AIRES (Reuters) – Escondidos en barcos de carga y sin saber adónde los lleva el peligroso viaje, cada vez más inmigrantes africanos llegan a Latinoamérica mientras los países europeos endurecen los controles en sus fronteras.

Algunos se dirigen a México y Guatemala como un escalón para llegar a Estados Unidos, otros arriban a los puertos de Argentina y Brasil. La mayoría llega por azar a la región, donde encuentran gobiernos más acogedores que en Europa.

“Una noche fui al puerto. Pensaba que iba camino a Europa. Sólo después me di cuenta de que estaba en Argentina”, contó Ibrahim Abdoul Rahman, un ex niño soldado que escapó de la guerra civil de Sierra Leona a bordo de un barco de carga en un viaje de 35 días.

En Brasil, los africanos ahora son el mayor grupo de refugiados y representan el 65 por ciento de los que solicitan asilo en el país, según datos del brasileño Comité Nacional para los Refugiados (Conare).

Actualmente más de 3.000 inmigrantes africanos viven en Argentina, por encima de las pocas decenas que había ocho años atrás. La cantidad de personas que buscan asilo aumentó abruptamente, a cerca de 1.000 por año, y un tercio son africanos.

“Estamos viendo un aumento pronunciado en el número de africanos que llegan al país y buscan asilo”, dijo Carolina Podestá, de la agencia de refugiados de Naciones Unidas.

Los números aún son bajos en comparación con las decenas de miles de inmigrantes que van a Europa cada año, pero se espera que aumenten.

“Estamos ante una tendencia que se mantiene y está creciendo todavía (…) Es una búsqueda de nuevos destinos”, dijo Podestá y explicó que las políticas europeas son más estrictas desde el 11 de septiembre del 2001.

Para muchos, el viaje comienza eludiendo los controles portuarios en Africa y luego sobreviviendo sólo con agua y galletas por semanas.

“Hemos visto casos en los que llegan escondidos en el timón de un barco. Imagínese lo que es cruzar el Atlántico escondido en un espacio tan reducido, intentando esconderse de la tripulación”, dijo Fernando Manzanares, director de la oficina de Inmigración de Argentina.

VISAS Y CLASES

Millones de europeos arribaron a Sudamérica en el siglo XIX a bordo de barcos, escapando de persecuciones, pobreza y guerras, mientras que los africanos llegaron en barcos de esclavos.

En estos días, los africanos pueden llegar en barcos de carga o en aviones comerciales y después buscar asilo o extensiones de las visas de turista.

En Argentina, pueden obtener visas de trabajo temporarias poco tiempo después de llegar y renovarlas cada tres meses.

“Las políticas migratorias del país son muy favorables (…) Es un reflejo de la historia. Lo que pasó con inmigrantes europeos hace 100 años está ocurriendo ahora con los inmigrantes africanos”, dijo Manzanares.

Algunos africanos que llegaron ilegalmente lograron trabajar como músicos y unos pocos juegan fútbol profesional para clubes locales, pero la mayoría se gana la vida vendiendo joyas en las calles de Buenos Aires.

Abdoul Rahman conoció a su esposa argentina cuando le vendió un anillo hace cinco años. El envía dinero a su madre y sus siete hermanas en Africa y se mantiene cerca de su religión musulmana en una mezquita de Buenos Aires.

Allí Rahman se encuentra con decenas de africanos para rezar los viernes. Aunque algunos dicen que son víctimas del racismo en Argentina, coinciden en que es mucho menor que la xenofobia y las leyes contra la inmigración que enfrentan los africanos en Europa.

Durante la década de 1990, muchos angoleños escaparon de la guerra civil y se establecieron en la ciudad brasileña de Río de Janeiro.

Ahora, un creciente número de inmigrantes de la República Democrática del Congo que huye de la violencia y la guerra civil en su país busca asilo en Brasil, el país con la mayor población negra fuera de Africa.

“El proceso de adaptación es muy positivo. Para los africanos tiende a ser más fácil por esta herencia cultural”, resaltó Carolina Montenegro, de la Conare.

Más y más inmigrantes de Somalia y Etiopía se dirigen a México y América Central en barcos de carga, para luego viajar a Estados Unidos.

El año pasado, más de 600 africanos pasaron por el centro migratorio de Tapachula, una ciudad cerca de la frontera sur de México, tres veces más que en el 2007.

Algunos inmigrantes hacen viajes épicos a través varios países para encontrar un nuevo hogar.

Mohamed Ahmed Hassen, de 31 años, un conductor de camiones somalí, vendió su propiedad para costear su traslado. Viajó a través de Kenia y Tanzania hasta Mozambique, donde pagó 1.500 dólares a un traficante para que lo llevara en barco a Sao Paulo.

“No sabíamos si era de día o de noche. No teníamos relojes para ver la fecha. Sólo sabíamos que habíamos estado ahí por mucho tiempo”, dijo.

De Brasil fue a Colombia y luego en bote a Panamá, después a Costa Rica, Nicaragua y finalmente a Guatemala, donde fue detenido y ahora está buscando asilo.

El inmigrante liberiano Emmanuel Danso, de 18 años, llegó a Argentina en julio en un barco de carga luego de que sus padres fueran asesinados durante la guerra civil. Ahora quiere estudiar y convertirse en técnico de laboratorio.

“De vuelta en casa, no tengo hogar, soy un huérfano, pero en este país hay una gran oportunidad para mí”, dijo Danso mientras entraba a su lección de español en una entidad católica de beneficencia.

(Reporte adicional de Mica Rosenberg en Ciudad de México, Sarah Grainger en Guatemala y Stuart Grudgings en Río de Janeiro. Editado en español por Silene Ramírez)

05
Oct
09

Colombia: Repetidos desplazamientos forzados crean tensión en comunidades afrodescendientes del sur del país

BOGOTÁ, Colombia, 7 de septiembre (ACNUR) – Los repetidos desplazamientos masivos están agotando las capacidades físicas y emocionales de comunidades afrocolombianas en la cuenca del río Tapaje, al sur de Colombia, una de las zonas más duramente golpeadas por el conflicto que vive este país en los últimos años.

Estas comunidades son parte del municipio de El Charco, en el departamento de Nariño, y a finales de agosto iniciaron su cuarto desplazamiento masivo en lo que va de 2009, síntoma de los altos niveles de tensión que se viven desde hace unos años en esta zona, donde en 2007 más de 7 mil personas protagonizaron el segundo mayor desplazamiento en Colombia en toda esta década.

Una misión de ACNUR que visitó El Charco la semana anterior constató las difíciles condiciones en que se encuentran más de 700 personas desplazadas, a pesar de estar recibiendo ayudas de emergencia, fundamentalmente alimentos, por parte del Gobierno colombiano. En el caserío de El Castigo, a una hora en lancha de la población de El Charco y donde se concentra la mayoría de las personas desplazadas, buena parte de ellas dormían sobre tablas de madera cuyo propósito inicial era servir para mesas del comedor de la escuela de esta comunidad.

Sin embargo, la principal preocupación se asocia con la frecuencia de los desplazamientos, que genera alta tensión entre los pobladores. Sólo este año ya se habían registrado desplazamientos masivos en marzo, abril y junio. El último de ellos había concluido escasamente un mes antes de producirse esta nueva movilización de población.

“Hacía solamente un mes que había terminado el otro desplazamiento (el anterior). Cuando regresé a mi casa era un jueves, 20 de agosto. El sábado, apenas a los 3 días, hubo otra balacera y nos tocó correr otra vez” cuenta Julia*, una mujer de un poco más de 30 años desplazada en El Castigo.

La mayoría de las 700 personas registradas en el último desplazamiento en El Charco se encuentran en una zona llamada El Castigo, a un poco más de una hora del casco urbano. © ACNUR/ G.Valdivieso
La mayoría de las 700 personas registradas en el último desplazamiento en El Charco se encuentran en una zona llamada El Castigo, a un poco más de una hora del casco urbano. © ACNUR/ G.Valdivieso

Las comunidades más afectadas por los últimos desplazamientos son las de la zona de Pulvuza, donde frecuentemente se producen escaramuzas entre las fuerzas militares colombianas y un grupo armado irregular. Aunque muchas veces la intensidad de los combates sea baja, el estado de tensión que generan es insoportable para los civiles. Los mismos desplazamientos que se realizan buscando protección también generan tensión.

Jairo, un joven integrante de los consejos comunitarios (autoridades en las comunidades afrocolombianas), tiene menos de 25 años y una hija de sólo 3. “Estoy demasiado frustrado”, dice, con lágrimas que se reflejan en su rostro. “Todo el tiempo hemos buscado ayudar a que las cosas se hagan, a que la gente esté mejor, pero esto es demasiado. Están haciendo mi vida pedacitos. Yo sembraba plátano, sembraba frutos de la zona, pero ya no siembro nada. ¿Para qué sembrar si no voy a poder recoger?”

Para ACNUR, el reto está en apoyar a las autoridades locales y nacionales a mejorar tanto la prevención del desplazamiento como la atención a las víctimas en este contexto de zozobra.

La agencia de la ONU para los refugiados apoyó la elaboración de un plan de contingencia para atender desplazamientos masivos, ha acompañado el fortalecimiento técnico de los consejos comunitarios y está estudiando en cuáles de las muchas necesidades de la zona puede invertir fondos a través de proyectos rápidos de protección, destinados a producir impactos inmediatos sobre necesidades puntuales.

Actualmente viven en El Charco cerca de 100 familias que no retornaron tras el gran desplazamiento de 2007, la mitad de ellas en dos albergues que no reúnen condiciones de habitabilidad.

El río Tapaje, en el occidente del departamento de Nariño. Esta es la zona donde se producen los enfrentamientos. © ACNUR/ G.Valdivieso
El río Tapaje, en el occidente del departamento de Nariño. Esta es la zona donde se producen los enfrentamientos. © ACNUR/ G.Valdivieso

Un equipo de ACNUR, junto con la oficina de identificación del Estado colombiano (Registraduría Nacional), participó precisamente la semana pasada en una campaña para entregar documentos de identidad a las personas desplazadas, que los requieren para acceder a programas de ayuda del Gobierno, y a las comunidades en riesgo de desplazamiento.

“Sin embargo, estamos concientes de que se necesita más”, dice Roberto Mignone, representante encargado de ACNUR en Colombia. “Necesitamos estrategias más amplias de prevención y protección, estrategias que ayuden a que las comunidades se sientan acompañadas. Vamos a seguir trabajando, a pesar de las dificultades, para lograrlo”.

Por Gustavo Valdivieso,
En El Charco, Departamento de Nariño, Colombia

03
Sep
09

Conflicto en Somalia: los campos apenas están acondicionados, la ayuda internacional es inadecuada

Comunicado completo de Oxfam acá

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El fracaso absoluto de toda la comunidad internacional para solucionar la crisis en Somalia y poner fin al conflicto está empujando a la población a una espiral de sufrimiento y éxodo a los países vecinos, ha alertado hoy Oxfam Internacional. Los somalíes que han huido de la violencia en las últimas semanas viven ahora hacinados en campos súperpoblados o mal gestionados en Kenya, Etiopía y en la misma Somalia.

Oxfam Internacional ha alertado de que la falta de saneamiento y el reducido acceso a servicios básicos, como el agua y medicinas, causados por una respuesta deficiente, están creando una crisis de salud pública en los campos que exige medidas urgentes.

“Los hombres y las mujeres somalíes huyen de uno de los conflictos más brutales en la actualidad y de una grave sequía, para acabar viviendo en condiciones infrahumanas en los campos. Hay cientos de miles de niños afectados. El mundo está abandonando a la próxima generación de somalíes cuando estos más lo necesitan. ¿Por qué parece que uno importa menos al mundo si viene de Somalia?”, dijo Robbert Van den Berg, Portavoz de Oxfam Internacional en el Cuerno de Africa.

Somalia ha asistido en los últimos meses a un recrudecimiento del conflicto, además de estar sufriendo la peor sequía de la década. El fracaso de la comunidad internacional en dar respuesta a las necesidades en los campos sobrepoblados y sin condiciones sanitarias es vergonzoso por el nivel de sufrimiento y la necesidad por la que está pasando la población somalí.

En el norte de Kenya, cada mes llegan a los campos de Daadab 8.000 personas. En total los campos albergan actualmente a 280.000 personas, a pesar de que han sido construidos para un tercio de esa capacidad. La súperpoblación lleva a que las familias no tengan acceso regular al agua potable y a las letrinas. En algunas de las áreas con mayor densidad de población, más de 20 familias comparten la misma letrina.

“El gobierno keniata ha prometido repetidas veces más terreno para mejorar las condiciones de hacinamiento en los campos pero todavía no ha cumplido, a pesar de la gravedad y de la urgencia de las necesidades.”, dijo Van den Berg.

En Etiopía, en el campo de Bokolmayo, se han refugiado 10.000 personas y cada mes llegan casi 1.000 más, a pesar de que la infraestructura y los servicios prestados son insuficientes para acoger a más gente. Además, la respuesta actual registra una importante falta de fondos. El Alto Comisionado de la ONU para los refugiados (ACNUR) tiene que ejercer su rol y mostrarse a la altura de liderar esta causa, garantizando que la población somalí recibe la asistencia adecuada y apoyando a los países anfitriones a dar una respuesta efectiva a esta crisis humanitaria.

En Somalia, de los miles de personas que han huido de Mogadiscio, muchos han buscado refugio en la zona de Afgooye, donde 400.000 hombres, mujeres y niños viven hacinados en una franja de 15 km de terreno que se estima como el lugar del mundo con la más alta concentración de desplazados.

La inseguridad casi total impide a las ONG internacionales dar la asistencia necesaria a las poblaciones. Los propios somalíes se han convertido en los principales distribuidores de la ayuda humanitaria a través de sus organizaciones locales. Sin embargo, les faltan fondos y necesitan mucho más apoyo de los donantes para seguir salvando vidas a diario con su trabajo.

“Los servicios prestados a las poblaciones en cualquier de los lugares de refugio – Afgooye, Dadaab y Bokolmayo – están muy por debajo de los éstandares internacionales. Mientras las ONG en terreno necesitan aumentar la respuesta, los donantes no se pueden encoger de hombros y no aportar fondos para esta emergencia. Esta es una tragedia humanitaria de enormes proporciones en la que miles de personas han perdido sus hogares y todo el sentido de la normalidad desde hace demasiado tiempo”, dijo Van den Berg.

“En ultima instancia, la causa de los problemas en los campos es el propio conflicto somali, y el caos y el desastre humanitario que ha causado. Nuestros gobiernos deben poner Somalia en su lista de prioridades y hacer más que mantener el país con la mínima ayuda para supervivir. Necesitamos un nuevo enfoque y un compromiso sostenible para poner fin a este sufrimiento vergonzoso que dura ya 15 años,” ha añadido.




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