Posts Tagged ‘asilo

20
Nov
09

Inmigrantes africanos, a la deriva hacia Latinoamérica

Por Luis Andrés Henao

BUENOS AIRES (Reuters) – Escondidos en barcos de carga y sin saber adónde los lleva el peligroso viaje, cada vez más inmigrantes africanos llegan a Latinoamérica mientras los países europeos endurecen los controles en sus fronteras.

Algunos se dirigen a México y Guatemala como un escalón para llegar a Estados Unidos, otros arriban a los puertos de Argentina y Brasil. La mayoría llega por azar a la región, donde encuentran gobiernos más acogedores que en Europa.

“Una noche fui al puerto. Pensaba que iba camino a Europa. Sólo después me di cuenta de que estaba en Argentina”, contó Ibrahim Abdoul Rahman, un ex niño soldado que escapó de la guerra civil de Sierra Leona a bordo de un barco de carga en un viaje de 35 días.

En Brasil, los africanos ahora son el mayor grupo de refugiados y representan el 65 por ciento de los que solicitan asilo en el país, según datos del brasileño Comité Nacional para los Refugiados (Conare).

Actualmente más de 3.000 inmigrantes africanos viven en Argentina, por encima de las pocas decenas que había ocho años atrás. La cantidad de personas que buscan asilo aumentó abruptamente, a cerca de 1.000 por año, y un tercio son africanos.

“Estamos viendo un aumento pronunciado en el número de africanos que llegan al país y buscan asilo”, dijo Carolina Podestá, de la agencia de refugiados de Naciones Unidas.

Los números aún son bajos en comparación con las decenas de miles de inmigrantes que van a Europa cada año, pero se espera que aumenten.

“Estamos ante una tendencia que se mantiene y está creciendo todavía (…) Es una búsqueda de nuevos destinos”, dijo Podestá y explicó que las políticas europeas son más estrictas desde el 11 de septiembre del 2001.

Para muchos, el viaje comienza eludiendo los controles portuarios en Africa y luego sobreviviendo sólo con agua y galletas por semanas.

“Hemos visto casos en los que llegan escondidos en el timón de un barco. Imagínese lo que es cruzar el Atlántico escondido en un espacio tan reducido, intentando esconderse de la tripulación”, dijo Fernando Manzanares, director de la oficina de Inmigración de Argentina.

VISAS Y CLASES

Millones de europeos arribaron a Sudamérica en el siglo XIX a bordo de barcos, escapando de persecuciones, pobreza y guerras, mientras que los africanos llegaron en barcos de esclavos.

En estos días, los africanos pueden llegar en barcos de carga o en aviones comerciales y después buscar asilo o extensiones de las visas de turista.

En Argentina, pueden obtener visas de trabajo temporarias poco tiempo después de llegar y renovarlas cada tres meses.

“Las políticas migratorias del país son muy favorables (…) Es un reflejo de la historia. Lo que pasó con inmigrantes europeos hace 100 años está ocurriendo ahora con los inmigrantes africanos”, dijo Manzanares.

Algunos africanos que llegaron ilegalmente lograron trabajar como músicos y unos pocos juegan fútbol profesional para clubes locales, pero la mayoría se gana la vida vendiendo joyas en las calles de Buenos Aires.

Abdoul Rahman conoció a su esposa argentina cuando le vendió un anillo hace cinco años. El envía dinero a su madre y sus siete hermanas en Africa y se mantiene cerca de su religión musulmana en una mezquita de Buenos Aires.

Allí Rahman se encuentra con decenas de africanos para rezar los viernes. Aunque algunos dicen que son víctimas del racismo en Argentina, coinciden en que es mucho menor que la xenofobia y las leyes contra la inmigración que enfrentan los africanos en Europa.

Durante la década de 1990, muchos angoleños escaparon de la guerra civil y se establecieron en la ciudad brasileña de Río de Janeiro.

Ahora, un creciente número de inmigrantes de la República Democrática del Congo que huye de la violencia y la guerra civil en su país busca asilo en Brasil, el país con la mayor población negra fuera de Africa.

“El proceso de adaptación es muy positivo. Para los africanos tiende a ser más fácil por esta herencia cultural”, resaltó Carolina Montenegro, de la Conare.

Más y más inmigrantes de Somalia y Etiopía se dirigen a México y América Central en barcos de carga, para luego viajar a Estados Unidos.

El año pasado, más de 600 africanos pasaron por el centro migratorio de Tapachula, una ciudad cerca de la frontera sur de México, tres veces más que en el 2007.

Algunos inmigrantes hacen viajes épicos a través varios países para encontrar un nuevo hogar.

Mohamed Ahmed Hassen, de 31 años, un conductor de camiones somalí, vendió su propiedad para costear su traslado. Viajó a través de Kenia y Tanzania hasta Mozambique, donde pagó 1.500 dólares a un traficante para que lo llevara en barco a Sao Paulo.

“No sabíamos si era de día o de noche. No teníamos relojes para ver la fecha. Sólo sabíamos que habíamos estado ahí por mucho tiempo”, dijo.

De Brasil fue a Colombia y luego en bote a Panamá, después a Costa Rica, Nicaragua y finalmente a Guatemala, donde fue detenido y ahora está buscando asilo.

El inmigrante liberiano Emmanuel Danso, de 18 años, llegó a Argentina en julio en un barco de carga luego de que sus padres fueran asesinados durante la guerra civil. Ahora quiere estudiar y convertirse en técnico de laboratorio.

“De vuelta en casa, no tengo hogar, soy un huérfano, pero en este país hay una gran oportunidad para mí”, dijo Danso mientras entraba a su lección de español en una entidad católica de beneficencia.

(Reporte adicional de Mica Rosenberg en Ciudad de México, Sarah Grainger en Guatemala y Stuart Grudgings en Río de Janeiro. Editado en español por Silene Ramírez)

20
Jul
09

África busca refugio en Argentina

Artículo de Elpais.es

Las solicitudes de asilo, la mitad procedentes de países africanos, suben un 142% por la flexibilidad de las leyes

Mazamba vende joyas baratas en las calles de Once, el barrio más cosmopolita y densamente poblado de Buenos Aires, y dice que vino de Costa de Marfil porque allí vio cómo hombres armados entraban en su casa y masacraban a su familia. Es joven y ha pedido asilo en Argentina, un país donde se ha disparado la cantidad de solicitudes de refugio en los últimos dos años.

Argentina está lejos de ser uno de los países con más asilados (sólo 3.172, frente a un millón en Pakistán), pero su lejanía con respecto a los países afectados por la violencia política, racial o religiosa no ha impedido que entre 2006 y 2008 el número de peticiones de refugio subiera de 355 a 859, un 142%, según la Comisión Nacional de Refugiados. Más de la mitad de las personas que buscaron asilarse en Argentina provino de África. Muchos se cuelan en barcos de cargas o cruceros de turistas, algunos sin saber adónde se dirigen. Los senegaleses integraron el principal colectivo de demandantes, seguido por los colombianos. También llegaron otros de Sierra Leona, Nigeria y Costa de Marfil. En algunos países de origen hay guerras o guerrillas en todo su territorio o en alguna región específica.

Algunos de los solicitantes africanos eligen deliberadamente Argentina o Brasil. Carolina Podestá, portavoz de la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidos para los Refugiados (ACNUR) para el sur de Latinoamérica, explica que llegan hasta estas latitudes ante las dificultades para refugiarse en la Unión Europea y en EE UU. Podestá añade que los interesados esgrimen cuestiones de seguridad o leyes migratorias para restringir los asilos. De hecho, Amnistía Internacional advirtió durante el último Día del Refugiado, el pasado 20 de junio, que las personas que “arriesgan su vida para encontrar seguridad lo único que se encuentran al llegar a Europa es que las devuelven”, según la directora del Programa para Europa y Asia Central de la organización, Nicola Duckworth. Noruega y otros países europeos, que dicen que ya no pueden recibir más asilados, están financiando a Gobiernos del mundo desarrollado para que los acojan.

Los refugiados africanos, que no migran por una cuestión económica sino porque sufren persecución en su tierra de origen, escogen Argentina y Brasil porque consideran que estos países ofrecen leyes migratorias flexibles, legislación específica para los asilados, ciertas posibilidades económicas, ausencia de conflictos bélicos y lejanía con respecto de donde se escapan. A veces los eligen como vía de escape transitoria hacia otro destino. ACNUR vaticina que irá aumentando la cantidad de solicitudes de asilo en Argentina, que en 2006, durante el Gobierno de Néstor Kirchner, sancionó una ley general de reconocimiento y protección al refugiado.

De cada cuatro solicitudes de refugio en Argentina, tres son de varones y una de mujer. El 19% es menor de 21 años, que es la mayoría de edad para la legislación argentina. De los 2.879 extranjeros que ya consiguieron el asilo, el 22% son peruanos (huyeron de Sendero Luminoso o eran perseguidos por las autoridades bajo la sospecha de pertenecer a esa guerrilla), el 11% son cubanos, el 5% son chilenos (llegaron en los años 80 huyendo de Pinochet) y otros tantos, colombianos. Además, hay armenios, rumanos y rusos, que llegaron en los 90 tras la caída del comunismo, y otros de Senegal, Sierra Leona y Liberia, que comenzaron a llegar también en la década pasada.

Algunos refugiados africanos llegan en barcos mezclados con otros inmigrantes, que no se marcharon por motivos políticos, raciales o religiosos sino económicos, con lo que a veces se vuelve difícil para las autoridades argentinas distinguir entre unos y otros. En ciertos casos son víctimas de redes de trata de personas. Lo primero que hace el Gobierno es darle una residencia precaria con la que puede trabajar y acceder a servicios básicos, mientras se analiza su solicitud durante alrededor de un año.

ACNUR asiste al Gobierno argentino y a su vez trabaja en la protección e integración de los refugiados con una organización católica, otra judía y la Fundación Myrar. Los africanos son una rareza en Argentina, suelen ser gregarios y solidarios entre ellos (comparten comidas, películas y habitaciones hacinadas en pensiones), son tímidos y amables, y en su mayoría mantienen la fe islámica. Vendiendo joyas en Once se entremezcan con judíos ortodoxos, surcoreanos, peruanos y argentinos en general.

En Chile, donde se está discutiendo una ley para los refugiados, también se ha registrado un fuerte aumento de peticiones. La mayoría proviene de Colombia, pero también se ha asentado allí un centenar de palestinos que huyeron de Irak y que encontraron una buena acogida en el amplio colectivo de descendientes palestinos en Chile. A pesar de todo, Latinoamérica sigue sin aparecer entre las regiones que acogen a la mayoría de los 32 millones de refugiados, solicitantes de asilo, desplazados internos, repatriados y apátridas que proliferan por el mundo. La mayoría está en Pakistán, Irán, EE UU, Siria, Alemania, Jordania, Tanzania, Reino Unido, China y Chad.

16
Jul
09

La ONU critica a Italia por expulsar a Libia a inmigrantes ‘sin papeles’

Laura Boldrini, portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Italia, afirmó ayer que el Gobierno italiano está poniendo en riesgo el derecho de asilo de los inmigrantes con las expulsiones de sin papeles en alta mar aplicadas tras firmar el tratado bilateral con Libia. Las críticas de la ONU siguen a las denuncias de varias ONG contra el uso de la fuerza por parte de la marina militar durante una operación de devolución de inmigrantes africanos realizada el 1 de julio.

“Hasta el 6 de mayo pasado”, dijo Boldrini a la agencia Econews, “Italia siempre había cumplido un papel fundamental al salvar vidas humanas, llevando a tierra a los inmigrantes, identificándolos y dándoles la posibilidad de pedir asilo, y expulsando a quienes no tenían derecho a permanecer. Pero desde que empezó la nueva práctica de devoluciones está poniendo en serio peligro el derecho de asilo”.

ACNUR entiende que “es difícil controlar las fronteras y al mismo tiempo garantizar el derecho de asilo”, pero la portavoz añade: “Europa es el corazón de la Convención de Ginebra y no puede perder ese combate”.

Según Gabriele de Grande, un periodista free-lance que ha visitado los centros de detención libios -financiados en parte por Italia y la Unión Europea-, ya lo está perdiendo. Los pasajeros de la barcaza rechazada en aguas de la isla de Lampedusa el 1 de julio “son en su mayoría eritreos que tenían derecho a pedir asilo en Europa, muchos de ellos desertores del Ejército que ahora arriesgan la repatriación o una detención por tiempo indefinido”.

Se trata de 65 hombres, que están en el campo de detención de Zuwarah, y de nueve mujeres, ingresadas en el centro femenino de Zawiyah. Christopher Hein, director del Comité Italiano para los Refugiados, informó por su parte de que uno de los eritreos retenidos en Zuwarah “presenta heridas en la cabeza provocadas por una porra eléctrica”.

En virtud del acuerdo firmado por Silvio Berlusconi y Muammar el Gaddafi el pasado 14 de mayo, Italia ha devuelto ya más de mil inmigrantes a Libia. En otro campamento, el de Misratah, 210 kilómetros al este de Trípoli, hay más de 600 inmigrantes detenidos, informa De Grande, entre ellos 58 mujeres, niños y bebés: “Llevan más de dos años allí, duermen en cuartos sin ventanas de cuatro por cinco metros cuadrados, y hay hasta 20 personas por celda”.

El Gobierno italiano niega las acusaciones. El ministro de Defensa, Ignazio la Russa, ha dicho que se trata de “imputaciones repugnantes”, y ha achacado la violencia al hecho de que algunos inmigrantes “intentaron usar la fuerza contra los militares”.

Mientras, el presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, promulgó ayer la Ley de Seguridad, aprobada por el Parlamento el 2 de julio, y envió sendas cartas al Gabinete en las que expresa su “perplejidad y preocupación” ante el texto.

Según Napolitano, las disposiciones de seguridad pública se han ampliado “de modo relevante” durante el trámite parlamentario, y ahora contienen “numerosas normas heterogéneas” y “carentes de organicidad y sistematicidad”.

Además, escribe el jefe del Estado, hay normas de “dudosa coherencia con los principios generales del ordenamiento jurídico y con el sistema penal vigente”. Napolitano llama también la atención sobre los problemas que comportará “la aplicación de la ley”.

El líder de Italia de los Valores, Antonio di Pietro, criticó la iniciativa del presidente de la República porque, a su juicio, debería haber devuelto la ley al Parlamento “en vez de expresar lamentos que sólo son gritos al viento”. El Partido Democrático pidió al Ejecutivo que lleve el polémico texto otra vez a las cámaras.

La nueva Ley de Seguridad introduce el delito de inmigración clandestina (penado con multas de 5.000 a 10.000 euros); da vía libre a las patrullas ciudadanas de ex agentes sin armas; prolonga a 180 días la estadía de sin papeles en los centros italianos, y restringe los derechos sociales y civiles (matrimonio, escolaridad, sanidad y ciudadanía) a los inmigrantes irregulares.

20
Jun
09

El derecho de asilo en tiempos difíciles

Artículo de Javier de Lucas, Presidente de la Comisión Española de Ayuda al refugiado, CEAR.

Hablar de tiempos difíciles en relación con los refugiados no deja de ser un pleonasmo. Nunca ha habido buenos tiempos para quienes necesitan el derecho de asilo, pero las estadísticas del ACNUR certifican que nunca como ahora ha habido tal necesidad de asilo. La razón es que se han incrementado y diversificado las situaciones que obligan a millones de personas en todo el mundo a huir de su país para encontrar un refugio. A las persecuciones por razones políticas o la pertenencia a minorías amenazadas, a las guerras o conflictos civiles que se multiplican, se han sumado otras vinculadas a la opción sexual, a la condición de género o a los desastres medioambientales. Y el asilo, un derecho fundamental y universal, es un derecho cada vez más amenazado.

Ante todo, conviene recordar que el asilo no es un acto de generosidad, de caridad, sino un derecho fundamental universal, lo que supone la existencia de obligaciones jurídicas exigibles ante los Estados que lo reconocen por haber ratificado la Convención de Ginebra de 1951 y el Protocolo de Nueva York de 1967. Obligaciones de protección de los refugiados, no sólo en el propio territorio, sino fuera de él. Incluso se podría decir que sería el derecho más básico, en el sentido de que es el propio de quienes son, sin más, seres humanos, sin atributos.

Pero el asilo es un derecho en crisis, amenazado hoy más que nunca. El hecho es que, pese a que no cesan de incrementarse los refugiados y desplazados, cada vez llegan menos demandas de asilo a nuestras fronteras.

En España, en 2008 se registraron tan sólo 4.516 solicitudes de asilo -la cifra más baja en 20 años- y menos de la mitad de ellas se admitieron a trámite. De éstas, sólo se concedieron 151 estatutos de asilo strictu sensu, el 2,91% del total (a las que habría que añadir 126 concesiones de protección complementaria). Esas cifras -en Francia hablamos de 22.000 solicitudes y 11.000 concesiones en el mismo periodo- son indignas para un país que, pese a la crisis, es la octava potencia del mundo.

Frente al tópico de que viviríamos amenazados por avalanchas de demandantes de asilo, los hechos muestran que sucede lo contrario en el mundo próspero del que forma parte España, la Unión Europea. Nosotros, europeos, españoles, que vivimos en las sociedades más seguras que jamás hayan existido, no somos los destinatarios prioritarios de esos movimientos de demanda de asilo. Entonces, la pregunta es: ¿por qué ese proyecto sostenido de restringir el asilo?

Que haya cada vez más necesidad de asilo y, sin embargo, bajen las solicitudes (por no hablar de las concesiones), tiene una explicación, como se analiza en el Informe CEAR 2009 que se hace público en estos días. El factor fundamental son las políticas de control y externalización de fronteras en materia de inmigración y asilo, emprendidas por la UE y por España (uno de cuyos principales instrumentos es la firma de convenios bilaterales con países de tránsito) y reafirmadas en el pacto europeo de asilo e inmigración acordado en octubre de 2008. Cada vez es más difícil que quienes huyen de persecución y buscan refugio puedan llegar hasta nosotros y, lo que es peor, obtengan el reconocimiento del asilo. Esa externalización de las fronteras crea espacios de contención -bajo el cuidado de países que muchas veces no superan el estándar mínimo de respeto de derechos humanos- cada vez más difíciles de superar.

Eso obliga a los refugiados a unirse en su huida a los inmigrantes irregulares, con los que se confunden. Y una de las consecuencias es que son tratados como ellos y ni siquiera se les da la posibilidad de demandar asilo.

Ahora estamos en medio de la discusión parlamentaria de la reforma de ley del asilo y en el marco de una transformación hacia un sistema europeo común de asilo (SECA). En CEAR confiamos aún en que se obtenga en España un acuerdo parlamentario que amplíe esta noción para adecuarla a las nuevas amenazas. Que mantenga todas las vías de acceso, por ejemplo, la diplomática. Que no restrinja la solicitud por la vía de la cláusula de países seguros. Que exija a los países que gestionan el tránsito el respeto al estándar mínimo de derechos humanos.

Creemos además que ese pacto permitiría a España aprovechar su próxima presidencia de la UE para apuntar hacia una política europea de asilo más abierta, para mostrar una imagen de la UE diferente, comprometida con la legalidad internacional, que contribuya a la presencia fuerte de la UE como agente en las relaciones internacionales.

No pedimos hacer frente en solitario a la miseria del mundo. Sólo estar a la altura de los deberes que impone nuestra condición de privilegio en un mundo global. Sólo ser coherentes con nuestro respeto por el Derecho y del Estado de derecho, esa huella genética que reivindicamos como creación europea y que es la opción por la que debemos decidirnos en estos tiempos de crisis.

La misión del Derecho, lo que hace o puede hacer de la tarea del Derecho y los juristas algo noble, es esa prioridad de defensa del más débil en aras de la igual libertad. Para revertir el pesimista -y lúcido- argumento de Mario Benedetti que parece pensado para los refugiados: “El mundo es esto / en su mejor momento, una nostalgia / en su peor, un desamparo”.

16
Jun
09

Intermón Oxfam pide a la comunidad internacional que asuma las responsabilidades de la Convención del Refugiado y proteja a 40 millones de personas

La organización destaca la vulnerable situación de las mujeres sudanesas refugiadas en Chad, donde son víctimas de la violencia de los diferentes grupos armados

Cerca de 40 millones de personas permanecen olvidadas por la comunidad internacional y los medios de comunicación. Son los refugiados y desplazados internos que han debido huir de sus hogares por amenazas como guerras, conflictos internos, persecuciones políticas o grandes hambrunas, denuncia Intermón Oxfam con motivo de la celebración del Día Mundial del Refugiado, el próximo 20 de junio.

“Estas personas se han visto obligadas a dejar atrás sus hogares y sus países. Se encuentran en una situación muy vulnerable ante el hambre, la guerra y la violencia. Especialmente las mujeres, que están mucho más expuestas a ser atacadas física y sexualmente. Los menores pierden a sus padres, y las personas mayores, al igual que las discapacitadas, suelen quedarse atrás en la huida y expuestos a los combates”, asegura la directora general de la organización, Ariane Arpa.

Intermón Oxfam pide a los gobiernos internacionales que hagan de la protección de los civiles una prioridad clara, más cuando se trata de una guerra. “La Convención del Refugiado es una herramienta indispensable para asegurar esa protección. Actualmente los refugiados siguen desprotegidos porque la comunidad internacional no está asumiendo todas las responsabilidades que conlleva ese tratado”, continúa Arpa.

“La guerra contra el terror, iniciada por EE UU tras los ataques del 11-S, ha sido la causa que más refugiados ha provocado en los últimos años. En 2007, el 47% de los refugiados procedían de los dos países que constituyen los principales frentes de esta contienda: Iraq y Afganistán”, señala el portavoz de la organización Francisco Yermo.

Los conflictos internos y guerras civiles son la otra gran causa. Según las últimas estadísticas de Naciones Unidas, en el mundo hay 26 millones de refugiados y cerca de 11 de desplazados internos. Estos últimos son consecuencia en su gran mayoría de las guerras internas de países como República Democrática del Congo, Colombia, Somalia y el conflicto que afecta a Chad y Sudán.

La inseguridad de las mujeres en los campos de Chad

Alrededor de 250.000 civiles se encuentran en los 12 campos de refugiados situados a lo largo de la frontera entre Chad y Sudán. Una zona sin ley, donde la seguridad va en incremento y en la que el 65% de las familias está a cargo de una mujer. La mayoría de los hombres adultos han muerto, se han unido a un grupo armado o han sido secuestrados por éstos.

Ante esta situación, la mujer se convierte en la pieza angular de la familia. Ellas son las que deben hacer cola para recibir alimentos, recoger agua y leña, moler grano, cuidar a sus hijos y participar en las actividades económicas. Pero tareas tan cotidianas como el ir a buscar leña se ha convertido en una de  las principales amenazas para ellas. Es muy probable que durante estos trayectos sean atacadas y violadas por algún grupo armado. Esta limitación para moverse libremente priva a las mujeres de acceder a los recursos y, por tanto, a un medio de vida clave para su supervivencia.

“Mi hija Fatma, de 9 años, fue un día a buscar leña con un grupo de mujeres y niñas, muchas, más de una veintena. Al rato llegaron algunas corriendo, gritando y llorando. Se habían encontrado con unos hombres armados. Éstos las persiguieron y quisieron capturarlas. Fatma no estaba entre las mujeres que llegaron. Salimos a buscarla y al rato la encontramos junto a otras niñas. Estaban como muertas, con sangre por abajo”, narra una de las refugiadas sudanesas en Chad.

El Derecho Internacional Humanitario, “papel mojado”

La Convención del Refugiado de 1951 y los Convenios de Ginebra forman el núcleo del Derecho Internacional Humanitario, encargado de la protección de la población civil en un conflicto armado. “No obstante, estos tratados son papel mojado en muchas partes del mundo, tanto por las partes en conflictos como por la Comunidad Internacional que no hace suficiente para que se respete, de una manera ecuánime”, asegura el portavoz de Intermón Oxfam.

En este sentido, la organización pide que:

  • Los Gobiernos hagan de la protección de los civiles la prioridad absoluta en la   respuesta a los conflictos en cualquier lugar del mundo.
  • Los Gobiernos y partes en un conflicto adopten una tolerancia cero ante los crímenes de guerra aplicando el mismo estándar de rechazo internacional a los crímenes de guerra cometidos tanto por aliados como por enemigos.
  • Los países ricos no sigan poniendo cortapisas a la aplicación de la Convención de los Refugiados, ni restringiendo el asilo a la población que huye de los conflictos.

“Los gobiernos deben hacer todo lo posible para proteger a los civiles, detener las peores atrocidades que ocurren en el mundo, y prevenir los conflictos de los que derivan. Esto requiere mucho más que reaccionar a los acontecimientos mediante la acción militar: Es necesario, entre otros, impulsar las iniciativas diplomáticas que apuntan a la resolución de conflictos, e incrementar los niveles de ayuda humanitaria”, afirma la directora general de Intermón Oxfam, Ariane Arpa.

Intermón Oxfam trabaja en el este de Chad desde 2004 donde ofrece asistencia a 35.000 refugiados, a 44.000 desplazados y a la población autóctona de acogida, unas 16.000 personas. La organización lleva a cabo proyectos de agua saneamiento, higiene y seguridad alimentaria. Además, Intermón Oxfam actúa para que los gobiernos cumplan con los compromisos que han adquirido de proteger a sus poblaciones.

Recursos:

Página del día mundial del refugiado

Galería Fotográfica

Testimonios938scr_a9eeefe97aa0137 Intermón Oxfam


11
Jun
09

Discrecional, el proceso para aceptar a refugiados en México, asevera AI

Aprobar la iniciativa para crear la ley sobre refugio y protección complementaria terminaría con la discrecionalidad en el proceso de aceptación de asilados en México, señaló José Luis Loera, coordinador del Programa Casa-Refugiados que operan Amnistía Internacional y la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Entrevistado durante la exposición fotográfica Refugiados en la ciudad de México, Loera señaló que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados trabaja en la elaboración de la iniciativa, que se prevé presentar a la próxima legislatura, y agregó que se han realizado varios debates para analizar los contenidos que debe incluir la propuesta.

Apuntó que existe un vacío en cuanto al proceso legal al que son sometidas las personas que solicitan refugio en el país.

Urge tener un marco jurídico bien establecido, porque existe un procedimiento que no es muy claro y tiene varios elementos de discrecionalidad. Por ejemplo, la aceptación de una solicitud de asilo puede depender de que un funcionario de la estación migratoria en el aeropuerto reconozca el derecho de las personas a presentarla. En este caso hay discrecionalidad, pues podría negarse esa posibilidad a una persona que solicite ser refugiado y finalmente tendría que salir del país.

Precisó que con la ley el proceso para obtener refugio será más acorde con los estándares internacionales, con lo cual el país estaría en posibilidad de salvaguardar más vidas y evitar que se puedan presentar casos en los que este derecho no sea atendido.

Loera indicó que esa legislación podría redundar en más beneficios, incluso para aquellas personas que ya tienen estatus de refugiadas en el país, por ejemplo, para facilitar su naturalización.

Al preguntarle si en años recientes México ha perdido la vocación de ser una nación que admite refugiados, el integrante de Amnistía Internacional expuso que eso es algo que está en el aire, porque depende de qué compromisos concretos asuman las autoridades, así como de la capacidad de respuesta de las organizaciones civiles y de la sociedad en general, para ser más abierta y receptiva a este fenómeno.

Refirió que algo claro, en comparación con décadas anteriores, es que ahora México es un país con menos cualidades para recibir refugiados, debido al avance de la descomposición social, el abuso de las fuerzas de seguridad, aumento del crimen organizado, la crisis económica y porque cada vez hay menos solidaridad ciudadana y se presentan elementos de xenofobia.

Explicó que en el país existen ciertos factores, como la violencia, que es justamente de lo que huyen las personas que buscan refugio en otros países.

En México, de acuerdo con datos de la ACNUR, viven mil 76 personas refugiadas, de las cuales 36 por ciento son mujeres.

16
Mar
09

Rebajas humanas en ‘Españalandia’

Fuente: Elmundo.es

Vladimir y Yuviza huyeron de Colombia cuando los paramilitares les amenazaron e intentaron secuestrar por denunciar cómo viola los derechos humanos la extrema derecha del otro lado del mar. Llegaron a España hace dos años y pico acunados por un programa de acogimiento para refugiados y lograron el reconocimiento de asilo. Hoy se han colocado un cartel contra las rebajas en ese derecho, la misma sospecha que tiene Amnistía Internacional de las ventiscas legislativas por venir.

Más obstáculos para lograr asilo, más tiempo de internamiento en los centros de inmigrantes, más expulsiones de menores, más dificultad para la reagrupación familiar, más redadas sostenidas en el color de la piel…

Por todo eso Vladimir y Yuviza se han unido a un grupo de activistas de Amnistía para escenificar ante el Congreso de los Diputados una protesta contra el posible recorte de derechos para los inmigrantes que el Gobierno va a acometer en las reformas de la Ley de Asilo, la Ley de Extranjería y el Código Penal.

“La crisis económica puede contribuir a crear un ambiente en la población española de percepción negativa hacia los inmigrantes que justifique medidas legislativas de mayor control migratorio y de amenaza para los derechos humanos. Se puede exarcerbar la discriminación, el racismo y la xenofobia. Y el Gobierno tiene la obligación de contrarrestar este fenómeno”. Habla Itziar Ruiz-Giménez Arrieta, presidenta de AI en España, que tras dedicar unos minutos a la escenificación de esos inmigrantes, ha entrado en el Congreso de los Diputados para registrar un documento que pide a los portavoces parlamentarios “y al presidente del Gobierno” que las reformas legislativas por venir no recorten los derechos de los olvidados.

Entre los miedos de Amnistía, aparecen las piedras en el camino de la concesión de asilo. “España está a la cola de Europa en este asunto. Aquí, el derecho al asilo está en peligro de extinción”, dice Ruiz-Giménez. O los tirachinas contra los menores. “No hay una garantía explícita de que las actuaciones con menores no acompañados respetan el interés superior del menor, ni el Gobierno central y las comunidades autónomas comprueban que se produce un reagrupamiento real con sus familias cuando los devuelven a sus países”. O esas rocas que son los centros de internamiento para inmigrantes. “Hay una clara amenaza de aumento de tiempo de internamiento que puede vulnerar los tratados internacionales”, cuenta la presidenta de Amnistía.




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