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13
Abr
11

EL RAP TAMBIEN ESTA CONTRA EL RACISMO

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14
Feb
11

Un hotel, centro de detención de inmigrantes en Quito

Un artículo de Periodismo Humano

“Buenas… Vengo a ver a un muchacho”, dijo el joven con gorra café y portando una pequeña bolsa plástica donde se adivinaban unas manzanas. La recepcionista abrió la puerta de rejas y le dejó entrar. La escena, presenciada por IPS, se desarrolló en un viejo hotel de tercera categoría en el centro histórico de Quito que ha sido alquilado en su totalidad por el Estado ecuatoriano para alojar a los extranjeros en situación irregular. Según un efectivo de la Policía de Migración también en el lugar y que dijo tener prohibido dar declaraciones pero habla de todas maneras, en el hotel se encuentran unas 30 personas, la mayoría procedentes de Cuba y Colombia.

Portal del hotel donde permanecen detenidos los migrantes (AP). Foto: PeriodismoHumano

Pero más que un hotel es un centro de reclusión, porque nadie puede salir de allí. Funciona desde enero, tras varias semanas de protestas de familiares y organizaciones de la sociedad civil por las precarias condiciones en que se tenía a los extranjeros detenidos en los calabozos de la Policía de Migración, en el norte de Quito. Ante las crecientes protestas en las afueras de aquellos calabozos, el Ministerio del Interior resolvió alquilar el hotel. “Lo hicimos porque queremos darles un trato digno”, dijo a IPS la ministra de la Secretaría Nacional del Migrante, Lorena Escudero. “Tienen habitación con televisión, y se les proporciona las tres comidas diarias”, añadió el policía. “Aquí permanecen en espera de que los deporten”, señala… “O de que legalicen su situación”, completa con determinación el joven de gorra café, con acento cubano.

Severo Padrón (nombre protegido) ha venido a visitar a un amigo, apresado en una redada de la policía migratoria en noviembre. Él tiene residencia legal en Ecuador, pero no su amigo.

La situación es contradictoria con el principio de la Constitución ecuatoriana aprobada en 2008, que en su artículo 416 proclama “el principio de ciudadanía universal, la libre movilidad de todos los habitantes del planeta y el progresivo fin de la condición de extranjero como elemento transformador de las relaciones desiguales entre los países, especialmente Norte-Sur”. Fue en aplicación de este principio que el gobierno de Rafael Correa decidió que no se exigiera visa a ningún extranjero para permanecer en el país por 90 días. Esta disposición rige desde el 20 de junio de 2008, cuando Correa explicó que estaba decidido a “desmontar ese invento del siglo XX que fueron los pasaportes y las visas”.

Sin embargo, el gobierno dio marcha atrás. En diciembre de 2009 empezó a exigir visas a los ciudadanos chinos y el 7 de septiembre de 2010 a los viajeros procedentes de Afganistán, Bangladesh, Eritrea, Etiopía, Kenia, Nepal, Nigeria, Pakistán y Somalia. Esta medida se tomó “luego de detectar un inusual flujo migratorio de personas de los países citados”, informó en su oportunidad Leonardo Carrión, subsecretario de Asuntos Migratorios y Consulares de la Cancillería. Carrión reconoció a IPS que el país había estado sirviendo de estación de paso para personas que intentaban llegar a Estados Unidos y Brasil.

La liberal política migratoria ecuatoriana también causó enorme preocupación, prácticamente desde el mes siguiente de su entrada en vigor, en las embajadas de Estados Unidos en Quito, Panamá, San José de Costa Rica, SAn Salvador y Abuja, según los cables del Departamento de Estado filtrados por Wikileaks. “Ecuador está provocando la inestabilidad en toda América”, con la supresión de los visados, habría dicho en noviembre de 2008 Mario Zamora, ex director de Inmigración y actual viceministro de Seguridad de Costa Rica a la embajada estadounidense en San José, según un cable obtenido por Wikileaks.

La supresión de la exigencia de visas también creó un flujo migratorio desde Cuba. Se calcula que han llegado unos 70.000 ciudadanos de esa isla a Ecuador y que se han quedado entre 5.000 y 8.000, gran parte en situación irregular. La policía migratoria empezó a hacer redadas, controlando pasaportes y visas, y después de que en julio pasado se detectó más de 100 matrimonios de conveniencia entre ciudadanos y ciudadanas de Ecuador y Cuba con papeles fraudulentos.

“Estoy hace un año en Ecuador”, dijo Raúl Castillo (nombre protegido) a IPS, en una larga conversación sostenida en un café en Quito. “Vine con una carta de invitación que compré en Cuba a través de intermediarios, en dos mil CUC”, los pesos cubanos de libre convertibilidad y que equivalen a unos 2.100 dólares. Castillo tiene una profunda decepción de Cuba, pero también de Ecuador. “Allá no hay futuro, y pensé que aquí podría construirlo, pero no he podido arreglar mi situación migratoria y ahora perdí mi trabajo”. Agregó que su empleador lo despidió después de que el presidente Correa puso como una de las preguntas del referendo, que probablemente se celebrará en abril, que se considerará delito el tener a un trabajador no afiliado a la seguridad social.

¿No sería un camino para Castillo y otros cubanos solicitar refugio, como lo han hecho 58.000 colombianos? “A los cubanos no nos van a conceder refugio jamás, pues Ecuador se proclama amigo del régimen cubano y aceptar refugiados sería manchar a ese régimen”, comentó. “Los inmigrantes en Ecuador, igual que los ecuatorianos que han emigrado a Estados Unidos y a España, se van a quedar, con papeles o sin papeles”, expuso Lenin Daza, asesor jurídico del Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes (SJRM). Por eso se pregunta si no sería más fácil y seguro un proceso de regularización masiva de los extranjeros.

“Quizás, pero yo no la veo posible en el actual clima político, hipersensible en el tema de la inseguridad ciudadana”, dijo a IPS un miembro del gabinete ministerial de Correa, que no quiso ser identificado.  Por su parte, Juan Villalobos, coordinador de incidencia pública del SJRM, dijo que en Ecuador se maneja un discurso contradictorio porque, por un lado, tiene una Constitución que es la que más garantiza el derecho a la movilidad humana, pero, por otra, la naturaleza de los cuerpos legales y la práctica de la policía no han cambiado. Villalobos cree que se actuó bien en sancionar el fraude de los matrimonios de los cubanos, pero rechaza los estereotipos que maneja la policía cuando investiga un delito y la falta de conocimiento de los funcionarios de las áreas de salud y educación que niegan atención a hijos de refugiados o a sus padres. “La discrecionalidad del funcionario público es enemiga de las proclamas de la ciudadanía universal”, explicó, insistiendo en que “la regularización tendría la ventaja comparativa de evitar la explotación laboral y de que el Estado sepa quién está en su territorio, dónde y qué hace”.

 

05
Ene
11

¿Cómo actuar ante una redada a inmigrantes sin papeles?

Las denuncias de organizaciones sociales, el sindicato de policía, fotoperiodistas y ciudadanos que las han presenciado, certifican que las redadas a inmigrantes sin papeles son un hecho consumado en España a pesar de las reiteradas negativas del Gobierno. En periodismohumano ya hemos hablado de esas denuncias y de las recomendaciones que las organizaciones hacen a quienes sean testigos. Ahora, la asociación de juristas Inmigrapenal ha querido hacerlo un poco más fácil elaborando un modelo de queja que puede presentarse en la oficina del Defensor del Pueblo a través de Internet en la campaña UNA queja Y MÁS frente al acoso.

“Queremos que quede constancia y que las personas que quieran denunciar puedan tener un documento a mano que le haga más fácil hacerlo”, asegura Margarita Martínez, de Inmigrapenal. “A la gente no podemos decirle que ponga una denuncia penal, por ejemplo, porque eso requeriría un mayor compromiso. Lo que pedimos es que si les indigna ver un control, denuncien. Los testigos pueden ver actuaciones de la policía que carecen de cobertura legal. No queremos que haga una argumentación jurídica sino relatar los hechos tal y como han sido“. Valorar si se ha cometido una ilegalidad o no, dice, es cosa del Defensor. “Es cierto que estos abusos hace mucho que se vienen produciendo a pesar de las denuncias de numerosas personas y colectivos, que el panorama general induce al desaliento y, además, que todos estamos muy ocupados. Pero presentar una queja lleva muy poco tiempo y resulta urgente y necesario proclamar con cada queja que somos muchos quienes no podemos ni queremos asumir vulneraciones de derechos tan básicos”, argumenta el texto de la campaña.

queja modelo elaborada con las instrucciones de Inmigrapenal

En el mes de marzo, 140 asociaciones presentaron una queja ante el Defensor del Pueblo y ante el Gobierno contra la Circular 1/2010 un documento interno de la Policía que defendía la legalidad de las redadas a inmigrantes y abogaba por “detenciones preventivas” y expulsiones “en la mayor brevedad posible”. En noviembre, la Defensora del Pueblo dio la razón a las organizaciones en algunos aspectos de su denuncia, como que los agentes no pueden llevar a comisaría a un inmigrante que porta el pasaporte aunque no tenga un permiso de residencia en España, “solo puede producirse por falta de documento de identidad, no de documento que acredite la legalidad de la estancia”, aseguraba María Luisa Cava. El policía únicamente puede cogerle los datos a esa persona si va realizar algún trámites para abrirle el expediente de expulsión.

La Defensora del Pueblo no hizo alusión a si son legales o no las redadas y ni a sobre que se estén realizando los controles de identidad en función de los rasgos físicos. Por eso han decidido poner en marcha esta campaña. “Queremos que lleguen el mayor número de quejas posibles para que se pronuncie y dé un toque de atención al Gobierno que refuerce lo que ya hemos dicho las asociaciones”, asegura Margarita Martínez. “Con independencia de la actuación del Defensor del Pueblo, estas quejas podrían servir como prueba de una realidad que el Ministerio del Interior se empeña en negar”, dice el documento de UNA queja Y MÁS frente al acoso.

La forma de realizar controles ha cambiado en los últimos meses. “Las redadas en sentido estricto han disminuido. Ya los policías no llegan tanto con las furgonetas cortan calles e identifican a la gente. Ahora se hace sobre todo con dos policías de paisano que hace controles de identificación de forma más discreta. De una forma u otra se está cometiendo una ilegalidad”, asegura Martínez.  Pero, más allá de la perspectiva jurídica, está la política e ideológica. “No tiene sentido que, en un momento en el que disminuye la presión de la inmigración, se apueste por esta política de acoso al inmigrante irregular porque no es necesario y tiene efectos muy perniciosos. Aparte de incidir en la imagen de la inmigración asociada a la criminalidad, las personas a las que se le pide la documentación cada vez tienen menos confianza en los cuerpos de seguridad. En una sociedad que aspira a ser pluricultural el tema de requerir la documentación a una persona por su perfil ético, aparte de las discrepancias que podamos tener por el trato a la inmigración, tiene otras consecuencias más amplias. Llega un momento en el que la selección étnica de inmigrantes se ha convertido en una forma de racismo”.

El documento en el que Inmigrapenal da instrucciones sobre cómo elaborar la queja puedes conseguirlo aquí (pdf).

Fuente: Periodismo Humano

03
Ene
11

Muro cada vez más alto

Por Claudia Ciobanu

BUCAREST, ene (IPS) – En los últimos años, el número de otorgamientos de asilo en Europa central y oriental ha ido decreciendo lenta pero firmemente. E incluso para los que reciben esa protección, la vida está llena de dificultades.

Entre 2007 y 2009, el número de personas que pidieron asilo en siete países de la región (Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Polonia, República Checa y Rumania) cayó levemente, de 20.053 a 19.388. Al mismo tiempo, el número de reconocidos como refugiados cayó de 744 a 507.

La vasta mayoría de los asilados reciben alguna forma de subsidio.

Las tasas totales de otorgamiento de asilo y estatus de refugiados cayeron de 20 por ciento a 17,9 por ciento. Esta tendencia continuó en 2010, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Nadia Jbour, alto funcionario de la oficina regional de Acnur en Budapest, reconoció varios factores que contribuyen a esta tendencia.

El bajo número de otorgamientos de asilos, las malas condiciones de recibimiento, las detenciones, las pocas posibilidades de integración a la sociedad y las dificultades para reunificar a la familia son algunos de ellos.

La mayoría de los que solicitan asilo en la región proceden de Asia central, Asia meridional y Medio Oriente, particularmente Afganistán, Pakistán, Iraq e Irán.

Su suerte puede diferir drásticamente según el país al que lleguen, e incluso dentro del propio territorio de esa nación, señala el informe “Ser refugiado: cómo viven los refugiados y solicitantes de asilo en Europa central”, de Acnur.

Los datos para el informe fueron reunidos principalmente en 2009, con algunas adiciones este año.

En Bulgaria, los solicitantes de asilo pueden sufrir “detención prolongada e irregular, tanto en fronteras como en el centro de Busmantsi, cerca del aeropuerto de Sofía”, indica el informe.

Organizaciones no gubernamentales como el Centro de Asistencia para Sobrevivientes de la Tortura, en Sofía, indican que, desde que Bulgaria adoptó las regulaciones de la UE en 2008 que establecen un periodo máximo de seis meses de detención para los solicitantes de asilo, ha sido la norma el arresto de los inmigrantes por 18 meses.

Las regulaciones permiten periodos de detención de 18 meses pero sólo para casos excepcionales.

Las condiciones de detención pueden variar, incluso dentro de un mismo país. En Hungría, sólo uno de cuatro centros de detención, el de Gyor, cuenta con un régimen relativamente flexible, permitiendo una considerable libertad de movimiento dentro de la instalación.

En los otros tres centros se aplican normas más severas. La detención administrativa supera por lo general el plazo oficial máximo de 15 días. A los inmigrantes detenidos no se les permite comprar periódicos ni comida propia, y sólo pueden hablar por teléfono cinco minutos cada vez.

En Eslovaquia, ante la ausencia de regulaciones oficiales unificadas sobre asistencia a refugiados, acceso a clases de idiomas, ayuda en vivienda e incluso respaldo financiero, los inmigrantes son totalmente dependientes de las organizaciones no gubernamentales. Esto hace que el apoyo a los solicitantes de asilo sea desigual.

El destino de los niños y niñas difiere ampliamente a lo largo de la región. En Polonia, más de 90 por ciento de los menores solicitantes de asilo están en la escuela, y todos tienen acceso a clases adicionales de idioma.

En el otro extremo, niños y niñas que solicitan asilo en Bulgaria tienen menos acceso a la educación por no hablar el idioma local y carecen de apoyo para aprenderlo.

La vivienda también es un tema de preocupación para todos los refugiados en la región. En algunos países como Rumania y Bulgaria, las autoridades comenzaron a incluir a inmigrantes en sus listas de programas sociales de vivienda, aunque estas iniciativas recién comienzan.

Sin embargo, lo más frecuente es que los refugiados y asilados se vean atrapados en un círculo vicioso: tienen dificultades para encontrar un hogar debido a que no cuentan con garantías financieras, que dependen del acceso a empleos.

Acnur indicó que, en 2009, muchos refugiados somalíes comenzaron a sumar las filas de personas sin hogar que duermen en las calles de las grandes ciudades de Hungría.

“Húngaros sin hogar pueden haber desperdiciado sus oportunidades, pero nosotros los somalíes nunca tuvimos una chance”, comentó Gabir, un refugiado.

“Por lo general me contratan por unas pocas semanas cuando hay mucho trabajo, pero nunca me dan un empleo regular. Para mí, tener un año de trabajo es tan probable como ir a la luna”, señaló.

Gabir es un experimentado ingeniero en construcción procedente de la república separatista rusa de Chechenia y hoy está refugiado en Polonia. Sólo ha conseguido empleos temporales como albañil.

En Polonia, para recibir beneficios laborales y seguridad social se debe haber trabajado legalmente al menos un año completo.

Refugiados en todos los países se quejan de que las clases de idioma son organizadas en horas laborales. La falta de dominio de la lengua local disminuye la posibilidad de obtener buenos empleos.

Todos los países de la región “carecen de una clara estrategia de integración”, señaló Nadia Jbour, explicando las amplias diferencias en el destino de los refugiados y los solicitantes de asilo.

“Hay una falta de cooperación entre los ministerios. En la mayoría de los países, donde la provisión de la mayoría de los servicios está a cargo de los gobiernos locales, no hay colaboración entre la agencia central para los refugiados y las autoridades locales”, indicó.

“Tradicionalmente, las organizaciones no gubernamentales intentan llenar la brecha”, añadió Jbour. “Aunque hay mucha buena voluntad, no todas las organizaciones tienen la competencia necesaria para efectivamente proveer alguno de los servicios”, afirmó.

“Muchos de estos servicios deben, en primer lugar, ser asegurados por los gobiernos y garantizados en sus propios programas”, añadió.

Sin embargo, las noticias de la región no son todas malas. El informe de Acnur reconoce mejoras en cada país desde 2005, especialmente sobre las condiciones de vida y la calidad de alimento en los centros de acogida. En algunos casos hay también un mayor acceso a programas de capacitación vocacional y guía laboral.

Desde mayo de 2008, Rumania cuenta con un centro para refugiados en Timisoara, en el occidente del país, el primero en el mundo de naturaleza permanente. Desde su apertura, ha albergado a 622 extranjeros (de varios países de África, Iraq, Sri Lanka y Palestina) durante más de seis meses hasta su reubicación en Estados Unidos, Canadá y Europa occidental.

“El centro representa el deseo de un país que solía enviar solicitantes de asilo y ahora comparte la responsabilidad de ayudar a los refugiados del mundo”, comentó Claudia Liute, de la oficina de Acnur en Rumania.

16
Dic
10

LOS INVISIBLES

Una película de Gael García Bernal y Marc Silver

Todos los años, decenas de miles de mujeres, hombres, niñas y niños viajan a través de México sin permiso legal. Como migrantes “invisibles” se dirigen a la frontera con los Estados Unidos con la esperanza de una nueva vida lejos de la pobreza que han dejado atrás. Su viaje es uno de los más peligrosos del mundo.

16
Dic
10

Convocatoria artística Festival MAM, mujeres, arte y migración

El Festival “MAM, mujeres arte y migración” tiene como objetivo central la creación de un espacio de inclusión y No-discriminación para mujeres migrantes de América Latina. A través del arte se busca sensibilizar a la población mostrando la riqueza de la heterogeneidad de distintas culturas, su inclusión en la sociedad y también poniendo en evidencia la discriminación y la violencia que padecen las mujeres migrantes en Argentina.

La convocatoria artística será para artistas mujeres latinoamericanas que quieran mostrar sus expresiones artísticas y cultura vinculadas a la temática de la migración. La idea del festival es dejar expresar el arte en todas sus formas. Teatro, cine, performances, fotografía, canto, música, danza, pintura, literatura y títeres, se darán la mano e interactuarán presentando un abanico de voces de Latinoamérica.

Para mayor información e inscripción, comunicarse al:  convocatoria.festival@gmail.com  o +5411-4343-3236

16
Dic
10

La Europa peor

La directiva del permiso único que proyecta la UE es una inaceptable regresión de derechos

El Parlamento Europeo podría aprobar hoy por mayoría simple un nuevo recorte de los derechos de los trabajadores extranjeros en la Unión. Cuando, en 2008, se adoptó la directiva del retorno se hizo bajo la promesa de que la lucha contra la inmigración ilegal permitiría una mayor equiparación con los trabajadores nacionales de los extranjeros en situación regular. Era un señuelo: la norma que podría aprobarse hoy, la directiva del permiso único, confirma una inaceptable regresión en los derechos de los trabajadores con la excusa de que solo se aplicará a los que proceden de países terceros. Los derechos no derivan de la condición de las personas, sino de la actividad que realizan; en este caso, un trabajo por cuenta ajena. Por esta razón, la nueva directiva, de aprobarse, no solo implicaría un recorte de los derechos sociales asociados a la actividad laboral la realice quien la realice, sino un nuevo atentado contra el principio de igualdad.

La adopción de políticas comunes fue durante mucho tiempo un estímulo para hacer de la Unión Europea un espacio regido por los principios que dieron lugar a las sociedades más libres, más prósperas y más justas. La inmigración se ha convertido, sin embargo, en una coartada para todo lo contrario. Cada vez que la Unión se ha propuesto en los dos últimos años regular la presencia de trabajadores extranjeros ha sido para convalidar medidas que, con anterioridad, se situaban en ámbitos colindantes con el populismo y la xenofobia. Primero fueron los extranjeros en situación irregular y ahora aquellos a quienes, por disponer de permiso de residencia y de trabajo en regla, se decía querer favorecer.

La directiva que el Parlamento votará hoy deroga para los extranjeros que trabajan legalmente en la Unión derechos tales como el de seguir cobrando las pensiones de regresar a su país de origen, gozar de prestaciones familiares o los referidos a la vivienda, la formación y la formación permanente. Si se aprueba la directiva del permiso único, los inmediatos perjudicados serán los trabajadores a los que afecte. Pero los derechos de los que se les priven no habrán salido indemnes al perder su condición de universales, convirtiéndose en un privilegio para los trabajadores nacionales y en una discriminación para los extranjeros.

La directiva del permiso único, de pasar el trámite parlamentario, sería aprobada en el próximo Consejo de Ministros de Justicia e Interior, no en el de Empleo y Asuntos Sociales. La instancia elegida es significativa del tipo de aproximación por el que ha optado la Unión a la hora de regular los derechos de los trabajadores extranjeros. Esta no es la Europa que deseaban los líderes que concibieron e impulsaron hace medio siglo su integración, ni tampoco la que alimentó las esperanzas de sus ciudadanos. Directivas como la del permiso único, o como la del retorno, son criaturas de una Europa diferente. No más integrada, sino peor.

Fuente: Editorial-Elpais




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