Archive for the 'Mujeres Migrantes' Category

24
Abr
11

Vergüenzas

Compartimos una entrada del blog Con los pies en la arena

Por: Irene Milleiro

 

Hoy les voy a contar una historia, la historia de Kaila.

Kaila no ha cometido ningún delito –a no ser que sea un delito irte a otro país a buscar una vida mejor. Como no ha hecho nada malo y no la pueden meter en la cárcel, las autoridades del país la han encerrado en un centro para personas como ella.

A Kaila le han diagnosticado un cáncer intestinal grave, y por eso necesita ir al baño frecuentemente, de día y de noche, y muchas veces con urgencia. Pero su habitación está cerrada y no tiene inodoro, y cuando llama al timbre los guardias tardan mucho, a veces muchísimo, en abrir la puerta para acompañarla al baño. Así que ya se imaginan lo que pasa. Los amigos que pueden visitarla le traen algunos productos para ayudarle en su higiene, pero los guardias –alegando motivos de seguridad- no se los dejan pasar.

Kaila necesita una medicación y una dieta determinadas. Pero en el centro la comida es la misma para todos, y sólo hay un médico y un enfermero, que no siempre la pueden o quieren atender. Le sube la tensión, y de vez en cuando se desmaya. Sus familiares le escriben para que no se sienta sola, pero las cartas le llegan abiertas, a pesar de que la policía no tiene ningún derecho a abrirlas o leerlas.

Hay personas que han querido denunciar el comportamiento de algunos policías, pero no pueden porque no saben quienes son, ya que –en un gesto propio de mafioso carcelero americano de la Milla Verde– éstos le dan la vuelta a su placa reglamentaria para que no se puedan ver sus números de identificación.

Me gustaría decir que esto es una historia irreal, pero lo único irreal es el nombre de Kaila.

Me gustaría decir que esta historia sucede en Birmania, o en la República Centroafricana, pero por mucha vergüenza que me dé, resulta que sucede aquí al lado, en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche.

Me gustaría decir que la historia es exagerada, pero lo confirma todo un Auto del Juzgado de Instrucción Nº 6 de Madrid  que ordena al director del Centro tomar las medidas necesarias para garantizar el cuidado de Kaila y el resto de personas internas –que pueden no ser todos angelitos, pero son personas.

El auto es del mismo juez –Ramiro García de Dios– que hace unos meses ordenó abrir el CIE a las visitas de las ONG. Les recomiendo en este foro los comentarios de algunos policías sobre esta medida y sobre el juez que la dictó. Y les recomiendo también leer esta entrevista con el juez, una de esas personas que –en mi modesta opinión- cuentan con el menos común de todos los sentidos: el sentido común. Pero juzguen ustedes mismos.

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16
Dic
10

Convocatoria artística Festival MAM, mujeres, arte y migración

El Festival “MAM, mujeres arte y migración” tiene como objetivo central la creación de un espacio de inclusión y No-discriminación para mujeres migrantes de América Latina. A través del arte se busca sensibilizar a la población mostrando la riqueza de la heterogeneidad de distintas culturas, su inclusión en la sociedad y también poniendo en evidencia la discriminación y la violencia que padecen las mujeres migrantes en Argentina.

La convocatoria artística será para artistas mujeres latinoamericanas que quieran mostrar sus expresiones artísticas y cultura vinculadas a la temática de la migración. La idea del festival es dejar expresar el arte en todas sus formas. Teatro, cine, performances, fotografía, canto, música, danza, pintura, literatura y títeres, se darán la mano e interactuarán presentando un abanico de voces de Latinoamérica.

Para mayor información e inscripción, comunicarse al:  convocatoria.festival@gmail.com  o +5411-4343-3236

16
Dic
09

MADE IN L.A

El documental, que narra de manera íntima el proceso organizativo de tres mujeres inmigrantes, tendrá su emisión en TVE el 15 de diciembre a las 22h en el marco del Día Internacional del Inmigrante establecido por Naciones Unidas.


ver info y trailer en www.MadeinLA.com/es

Tras su éxito de crítica y público en Estados Unidos, y tras pasar por múltiples de festivales internacionales de prestigio como La Habana y la Seminci, “Made in L.A.” llega finalmente a la pequeña pantalla en España en su versión reducida de 1 hora. Financiada por el Sundance Institute y la televisión pública estadounidense, la película lleva dos años cosechando premios: fue ganadora de un Premio Emmy en EEUU, de la Mención Especial del Jurado en la Seminci de Valladolid, del premio al Mejor Documental en la Semana de Cine Dirigido por Mujeres de Cuenca, y de numerosos otros premios internacionales.

Made in L.A. (“Hecho en Los Ángeles”), dirigido por la cineasta madrileña afincada en Nueva York Almudena Carracedo, documenta la extraordinaria historia de tres inmigrantes latinoamericanas, costureras en talleres de explotación en Los Ángeles, que se embarcan en una odisea de tres años para conseguir protecciones laborales básicas de una famosa tienda de ropa. Con un estilo de cine directo e intimista, Made in L.A. revela el impacto de esta lucha en la vida de las tres mujeres, a medida que la experiencia las transforma. Conmovedora, simpática y profundamente humana, Made in L.A. es una historia sobre la inmigración, el poder de la unidad, y el valor que se necesita para encontrar tu propia voz.

El documental lleva también dos años recorriendo Estados Unidos, en colaboración con múltiples organizaciones de ese país, y sirviendo como herramienta de educación y de concienciación en torno a temas como los derechos de los/as inmigrantes, el trabajo de bajo salario, el empoderamiento de las mujeres, la ética de la ropa y otros productos, y la necesidad de la organización.

Made in L.A. se estrena en Documentos TV (La 2) el 15 de diciembre 2009 a las 22h. En el marco del Día Internacional del Inmigrante marcado por las Naciones Unidas, los productores esperan que la película pueda servir también en España como medio de dialogo y debate sobre los temas que representa: “esperamos que esta emisión sea una manera de llegar a la población inmigrante y no inmigrante y plantear temas de vital importancia para nuestra sociedad”, afirma su directora.

05
Oct
09

Emigrar en tiempo de crisis

Acerca del informe  sobre desarrollo humano del 2009…

JOSEP PLAYÀMASET – Barcelona

Sólo el 3% de los habitantes de Áfricavive en un país diferente al suyo pese a la pobreza La recesión no debe convertir a los inmigrantes en chivo expiatorio, sino que su presencia debe verse como una oportunidad para mejorar el desarrollo tanto de sus países de origen como de los de destino. Esa es la conclusión del último estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Sus autores asumen la dificultad de que el mensaje sea comprendido, pero aconsejan a los gobiernos que liberalicen y simplifiquen los trámites a fin de permitir a las personas buscar trabajo en el extranjero.

Superando barreras: movilidad y desarrollo humanos es el título del Informe sobre Desarrollo Humano 2009, que ha dirigido Jeni Klugman y que hoy se da a conocer. En él se explica que casi mil millones de personas (una de cada siete) son migrantes, ya sea en el interior de su propio país (cambiando de región) o en el extranjero. Y se razona que esos desplazamientos masivos contribuyen positivamente al desarrollo, porque se trata de personas jóvenes, con capacidad de innovación, que asumen riesgos. Las migraciones resultan también positivas para los países de origen a través de las remesas o con el regreso posterior.

El estudio rompe muchos tópicos sobre la inmigración. El primero es que no se trata solo de un flujo desde el Sur hasta el Norte. Las mayores migraciones (740 millones de personas) tienen carácter interno, entre regiones, siendo especialmente intensas en Asia, mientras que sólo 214 migrantes son internacionales.

Y entre estos últimos sólo el 37% se produce de países en desarrollo a países desarrollados. La explicación principal es el elevado coste cuando se trata de distancias largas y la dificultad, también económica, de superar las barreras que se ponen. No sólo se dan más facilidades para la emigración a países vecinos sino que además seis de cada diez inmigrantes van a un país donde la principal religión es la misma que en su país de origen y cuatro de cada diez prefieren un país con su mismo idioma. Por esa razón, y pese a que todos los estudios indican que las personas que emigran desde los países con menor desarrollo son las que más pueden ganar con el traslado, son las menos móviles. En el caso deÁfrica,sólo el 3% de sus habitantes vive en un país diferente al suyo y menos del 1% reside en Europa.

Un estudio en México reveló que los hogares con menores ingresos tenían menos posibilidades de emigrar. Y otro estudio en Bangladesh demostró que cuando sus habitantes recibían un monto equivalente al salario de una semana en el lugar de destino la propensión a migrar aumentaba del 14% al 40%. De ahí, una de las sorprendentes conclusiones de los investigadores de Naciones Unidas: “Estos resultados ponen en tela de juicio la idea difundida a veces en los círculos de la política de que el desarrollo en los países de origen reduciría los flujos migratorios”.

Otra creencia errónea es que las familias migrantes mejoran su nivel de vida. No siempre sucede así y menos cuando se trata de migraciones motivadas por conflictos. Cabe recordar que a comienzos del 2008 había 14 millones de refugiados además de otros 26 millones internos (4,9 millones sólo dentro de Sudán y 2,8 en Iraq).

Los autores del informe opinan que las diferencias económicas y demográficas aumentarán la presión en favor de las migraciones, pero todo dependerá de las políticas que se apliquen y su evolución en relación con la crisis.

17
Jun
09

Salud para las migrantes

Artículo de Artemisa

Por Alejandra Waingandt

En Argentina las migrantes, que son cada vez más, reciben un trato diferencial en hospitales y centros de salud porque se desconoce la ley que les garantiza el acceso irrestricto al sistema de salud. Un programa para que la salud sexual y reproductiva esté también a su alcance.

Emilse y Verónica copy

Alicia Ruiz migró a la Argentina desde Bolivia cuando tenía 22 años. Ahora tiene 47 y se casó con un argentino con quien tuvo dos hijos. Trabajó unos 17 años en el Hospital Israelita donde sufrió discriminación por su color de piel y nacionalidad, pero antes tuvo otras experiencias difíciles y representativas de las migraciones limítrofes. “Es mejor que en Bolivia, donde no hay insumos y podes morir fácilmente. Pero en Argentina hay discriminación. El color de piel es un problema, la gente nos trata como cabecitas negras y nos hacen saber que no servimos para anda. Nos llaman estúpidos. En el Israelita tenía una compañera argentina muy rubia que era mucama y que decía ‘¿vos estudiaste? ¿Vos tenés neuronas? ¿Vos sabés pensar?’ Le molestaba mi color de piel”. Ella pudo ver como otras y otros migrantes eran víctimas de malos tratos por el personal no profesional del hospital. “El problema es la gente más ignorante, los médicos están más preparados, no hacen eso”, explicó. Las diferencias culturales y las “miserias burocráticas” derivadas de la portación de rostro limitan este acceso en perjuicio de los y las migrantes limítrofes. Debido a esa situación, el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), a través de sus representaciones de Argentina y Bolivia, impulsa un proyecto sobre salud sexual y reproductiva dirigido a migrantes provenientes del país andino. Esta iniciativa que cuenta con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, busca mejorar el acceso de mujeres y jóvenes bolivianas a los servicios de salud sexual y reproductiva.

En una comunidad migrante cada vez feminizada, la de Alicia Ruiz es apenas una historia más entre las tantas que sufren las mujeres que vienen a este país buscando un destino mejor. En Bolivia ella era la novena de 13 hermanos. Abandonó la escuela durante la adolescencia para conseguir un empleo y colaborar con la economía familiar, pero no logró trabajar porque el país estaba en crisis. “Pasábamos una miseria tremenda, recuerdo que recibíamos un bollo de pan por hijo, esa situación me desesperó. Los comerciantes de Oruro decían que en Argentina se podía trabajar y estudiar”. Como la joven boliviana deseaba estudiar Derecho resolvió migrar a la Argentina, aunque en Buenos Aires no pudo ingresar al sistema educativo porque no tenía DNI. No obstante entró a trabajar en el servicio doméstico, donde los papeles no eran necesarios. “Era una migrante más, así que abandoné mi idea de estudiar y trabajé en limpieza, pero después me casé con un argentino y conseguí la documentación”. En ese momento, Alicia Ruiz finalizó su educación básica, cursó la carrera de enfermería y obtuvo el cargo de enfermera auxiliar en el Hospital Israelita, puesto que perdió en 2001 porque el nosocomio se declaró en quiebra. No consiguió que la indemnizaran y aunque lleva unos 7 años desempleada, ocupa parte del tiempo libre enseñando quechua a su colectividad.

Una investigación del Centro de Estudios de Población (CENEP) de 2004, dirigida por la socióloga Marcela Cerrutti, sobre la calidad de la atención en hospitales y centros de salud, evidenció justamente que mujeres y varones migrantes reciben un trato diferencial de parte del personal administrativo. “Las evaluaciones de las usuarias sobre el staff no médico dejan mucho que desear”, afirmó la investigadora. El consultor de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) Jorge Gurrieri agregó que “en estos casos el problema aparece más por la tez que por la nacionalidad”.

En cuanto a los profesionales de la salud y la relación con las pacientes extranjeras, ambos expertos coincidieron en que se originan problemas en las diferencias culturales. “El idioma es un obstáculo, especialmente entre las bolivianas, hay muchas que sólo hablan quechua”, ejemplificó el Gurrieri. Cerrutti señaló: “Las bolivianas tienen más dificultades que otras migrantes limítrofes, ellas son más tímidas, más pudorosas y también más sumisas y los médicos no están preparados para tratar pacientes extranjeros”.

Según Cerrutti la mayoría de las veces la práctica discriminatoria se origina en la incomunicación. “Los trabajadores de la salud desconocen la legislación migratoria debido a que fallan los canales de comunicación entre las oficinas gubernamentales”, opinó. Al sancionarse la Ley de Migraciones (Nº 25.871) en 2004, las comunidades inmigrantes de países del MERCOSUR y sus allegados obtuvieron un “acceso irrestricto” a la salud pública de Argentina, que fue pionera en efectivizar el Acuerdo de Residencia firmado por países miembros de dicho grupo en 2002. Tienen la misión de garantizar ese acceso la Dirección Nacional de Migraciones, el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional Contra La Discriminación la Xenofobia y El Racismo, entre otras reparticiones públicas.

Cerrutti forma parte del proyecto de UNFPA en representación de CENEP. La experta explicó que “la idea es identificar buenas prácticas en algunos servicios de salud y hacerlas extensivas a todo el sistema. El objetivo es obtener prestaciones más sensibles a las particularidades culturales y sociales de las colectividades migrantes”. Se pesquisará dos áreas diferentes: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, y la zona de fronteras de Jujuy y Salta, ya que en estas regiones se concentra la mayoría la población boliviana ( 59,8% y 22,3% respectivamente).

Gurrieri explicó que en estas dos regiones las problemáticas con la migración son diferentes. En la zona metropolitana la presencia del Estado es mayor y funcionan legislaciones como el Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva. En cambio “en las zonas fronterizas la sensibilidad de las personas nativas puede ser mayor. Por ejemplo los hospitales de Posadas (Misiones) y Orán (Salta) atienden a mujeres provenientes de Bolivia y Paraguay, que atraviesan las fronteras para dar a luz, de hecho constituyen el 50 por ciento de los partos”.

Por todo esto, el proyecto impulsado por UNPFA promoverá la Ley de Migraciones para que los y las agentes de la salud tomen conciencia de que las migrantes y las nativas pueden acceder a todas las prestaciones en iguales condiciones, y también sensibilizará a los y las profesionales de la salud para mejorar la comunicación con las usuarias extranjeras.

Sofía Villalba, paraguaya, asegura que hay hospitales y centros de salud en los que el personal médico “no se apura en atendernos. Creen que se nos va a pasar (la dolencia). Le ocurrió a mi hermana fallecida hace tres años. Tenía una fisura en el pie, estaba muy dolorida, fuimos al Hospital Penna, en la guardia la atendió una ginecólogo y un traumatólogo, le aplicaron un medicamento y la mandaron a casa. Cuando volvimos a casa mi hermana estaba inconsciente, no podía ni hablar. En el Penna dicen que le aplicaron un calmante, pero no sé como la largaron así. Como seguía muy mal fuimos al Hospital Fernández y la atendieron enseguida. Se preguntaban cómo la habían largado, me avisaron que estaba muy mal y falleció”.

Sofía Villalba tiene 35 años y migró a Argentina a los 16 porque necesitaba operarse, tenía una enfermedad en los huesos de los pies. “En Paraguay la operación era muy cara. En Argentina tenía a mi papá y dos de mis hermanos y decían que los doctores eran mejores, así que decidí venirme”, recordó.

La joven paraguaya se operó en el Hospital Fernández y tras su recuperación empezó a trabajar en el servicio doméstico. “En Paraguay dejé la escuela porque a mi mamá no podía tener tres estudiantes. Allá quedaron mi mamá y dos hermanos más. Ella trabajaba en el mercado central y la ayudaba desde los 7 años. A los 13 puede juntar dinero y estudié peluquería y manicura pero nunca trabajé de eso”.

En Argentina, Villalba se convirtió en empleada doméstica porque no se requería documentación. Inició los trámites para el DNI en 1991 debido a una amnistía otorgado por el gobierno nacional, el cual recibió cuatro años más tarde. Entonces decidió quedarse en el país, donde formó pareja con un paraguayo, con quien tiene una nena de 6 y un nene de 4. Hoy trabaja para la misma patrona y asiste a una escuela para adultos.

La discusión sobre los derechos que tienen los y las migrantes respecto del acceso a la salud no está saldada. “Si bien hay una ley que intenta poner fin a esa polémica, la misma sigue vigente en las mentes de las personas”, advirtió Gurrieri.

12
Jun
09

Argentina: Perfil de las migrantes limítrofes.

Un artículo de Alejandra Waingandt (Artemisa)

Las mujeres paraguayas migran solas, seis de cada 10 trabajan en el servicio doméstico y muchas crían a sus hijos desde la distancia. Estos son algunos datos que se desprenden de un informe elaborado por la socióloga Marcela Cerruti.

La socióloga Marcela Cerrutti elaboró el informe Diagnóstico de las Poblaciones de Inmigrantes en la Argentina, pero se especializó en la migración paraguaya, sobre todo en mujeres migrates. “La mujer paraguaya migra cuando es joven, es decir antes de los 25 años. Se traslada sin su familia, se trata de una migración autónoma o independiente. Esto la distingue de otros flujos migratorios en los que la mujer participa en una migración de carácter familiar como es el caso de las bolivianas. Aquí la mujer migra acompañando a su padre, esposo o pareja”, explicó la investigadora.

Con el equipo del Centro de Estudios de Población (CENEP), Cerrutti se trasladó a Paraguay donde realizó encuestas en hogares de cuatro de distritos. “Para conocer realmente cómo migran las mujeres se necesitan datos del país de origen y del país de destino, pero no tenemos estos datos”, afirmó la experta, quien se basó en la Encuesta Complementaria de Migraciones Internacionales (ECMI), que formó parte del Censo de 2001, para realizar el diagnóstico sobre las migraciones limítrofes. “Con la ECMI más los datos recogidos en Paraguay logramos reconstruir las historias migratorias completas. Esto no quiere decir que tengamos información representativa de Paraguay”, aclaró la socióloga.

Luego Cerrutti se refirió a la “maternidad a larga distancia”, porque caracteriza principalmente a la migración paraguaya. “Si bien el 60 por ciento de las paraguayas migran antes de casarse, muchas tienen hijos al momento de migrar”, indicó. Cuando se instalan en Argentina, las paraguayas se insertan principalmente en el servicio domestico en hogares privados, de ese modo se hacen cargo de las tares domésticas en hogares de otras mujeres trabajadoras, mientras sus hijos e hijas viven una maternidad a distancia.

La experta aclaró enseguida que “es muy poco el conocimiento que tenemos de este fenómeno respecto de los grupos migratorios de Argentina”. Su informe sobre las poblaciones migrantes establece que 22 por ciento de las paraguayas tienen hijos menores de 14 años en el país de origen, y en el caso de las bolivianas esta cifra baja a 8 por ciento.

Las migrantes suelen recurrir a redes sociales migratorias femeninas. “Este es otro rasgo poco estudiado, pero cuando analizamos quienes colaboran con la mujer que migra, aparece que fue una hermana, una miga o una parienta”, informó Cerrutti, para explicar que las redes son fundamentales en el proceso migratorio, ya que disminuye su costo tanto en lo económico como en lo afectivo.

En ese orden, la investigadora aseguró que “la migración limítrofe y de Perú se han feminizado”, pero aclaró que “en el caso de Paraguay el número de mujeres siempre fue mayor”. En Argentina tres grupos migratorios han aumentado en forma significativa en épocas recientes: paraguayos, bolivianos y peruanos, pero este último colectivo sigue teniendo una escasa representatividad. En estas tres colectividades hay más mujeres que varones.

La mayoría de las personas migran por razones laborales. Entre las mujeres la búsqueda de esa alternativa también es predominante. “La migración limítrofe es típicamente laboral y se insertan en sectores económicos con un mayor grado de informalidad y precariedad laboral. Se reduce a un grupo limitado de ocupaciones”, explicó Cerrutti.

El tipo de inserción económica de los y las inmigrantes varía de acuerdo a su origen. En el caso de las bolivianas, aparecen más en el comercio al por mayor y menor, en la industria manufacturera (confección de vestimenta) y en actividades agropecuarias. La socióloga destacó que pese a que es creciente la participación de las mujeres migrantes en la fuerza de trabajo, se mantiene una alta concentración en ocupaciones “típicamente femeninas”. Por ejemplo seis de cada diez paraguayas se desempeñan en distintas variantes del servicio doméstico en hogares privados.

Por último, Cerrutti mencionó que una proporción importante de migrantes limítrofes y de Perú trabajan en condiciones desventajosas, en ese marco las mujeres presentas porcentajes de trabajo precario significativamente más altos que los varones migrantes, aún con los mismos orígenes nacionales. En ese sentido dijo que “el dato más alentador es el programa Patria Grande, que se origina debido a la Ley de Migraciones y tiende a regularizar a los inmigrantes indocumentados. La ley dice que si la persona demuestra que es residente de un país miembro del Mercosur y que no tiene antecedentes penales, puede tramitar su residencia en la Argentina. Es un avance muy importante, pero tiene sólo dos años, con lo cual aún no hoy datos representativos sobre este proceso”.

19
Mar
09

HRW denuncia la situación de las mujeres inmigrantes detenidas en EEUU

Nota de El mercurio digital

Dos estudios sobre mujeres y abusos sistémicos  documentan deficiencias y falta de rendición de cuentas

“Mujeres bajo detención describieron violaciones tales como el hecho de engrilletar a detenidas embarazadas o no dar seguimiento a señales de cáncer de mama o de cuello uterino, así como afrentas a su dignidad. En vista de que la detención inmigratoria es la forma de encarcelamiento de más rápido crecimiento en Estados Unidos, estos abusos son especialmente peligros. En gran medida permanecen ocultos del escrutinio público y de una supervisión eficaz”.

Meghan Rhoad, investigadora de la División de Derechos de las Mujeres
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El sistema de atención médica en la detención inmigratoria estadounidense es peligrosamente inadecuado, con consecuencias particulares para las mujeres, y mejorar los cuidados de salud que se brindan a personas inmigrantes detenidas debería ser una prioridad principal para el nuevo gobierno, dijeron hoy Human Rights Watch y el Centro para la Defensa de Inmigrantes en Florida (FIAC, por sus siglas en inglés). En dos informes publicados este día, Human Rights Watch y el FIAC documentan numerosos casos en los que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) chapuceó, demoró o denegó atención médica, ocasionando sufrimiento e incluso muertes.

El informe de 78 páginas de Human Rights Watch, “Detained and Dismissed: Women’s Struggles to Obtain Health Care in United States Immigration Detention” (“Detenidas y descartadas: Las luchas de las mujeres para obtener cuidados de salud en la detención inmigratoria”), documenta decenas de casos en los cuales el personal médico del ICE no respondió en absoluto a los problemas de salud de mujeres detenidas o lo hizo sólo después de demoras considerables.

“Mujeres bajo detención describieron violaciones tales como el hecho de engrilletar a detenidas embarazadas o no dar seguimiento a señales de cáncer de mama o de cuello uterino, así como afrentas a su dignidad”, dijo Meghan Rhoad, investigadora de la División de Derechos de las Mujeres de Human Rights Watch. “En vista de que la detención inmigratoria es la forma de encarcelamiento de más rápido crecimiento en Estados Unidos, estos abusos son especialmente peligros. En gran medida permanecen ocultos del escrutinio público y de una supervisión eficaz”

Las mujeres dijeron que tenían que luchar a fin de obtener servicios que podrían salvarles la vida, tales como pruebas de Papanicolaou para detectar el cáncer de cuello uterino, mamografías que detectan el cáncer de mama, atención prenatal, asesoramiento a sobrevivientes de violencia e incluso suministros básicos como toallas sanitarias o extractores de leche para madres lactantes. Los obstáculos a los servicios de salud incluían una comunicación inadecuada sobre los servicios disponibles, demoras inexplicables en el tratamiento, denegación injustificada de servicios, violación de la confidencialidad y el hecho de no transferir historiales médicos. Cuando a las mujeres se les negaban servicios, los mecanismos para quejas eran ineficaces.

El informe de 78 páginas del FIAC, “Dying for Decent Care: Bad Medicine in Immigration Custody” (“Muriendo por falta de atención digna: Mala medicina en la custodia inmigratoria”), identifica fallas fundamentales que han resultado en una respuesta deficiente, y algunas veces pavorosa, a los problemas de salud. Éstas incluyen: falta de supervisión independiente para asegurar la calidad y eficacia de la atención médica a personas detenidas; demoras y denegación de cuidados; insuficiencia de personal cualificado; cuidado inapropiado de pacientes con enfermedades mentales y discapacidades físicas; problemas con la medicación; dificultad para acceder a historiales médicos; falta de intérpretes competentes y profesionales; conducta cruel y abusiva por parte de algunos miembros del personal clínico y penitenciario; centros insalubres y hacinados, además de la transferencia o segregación de personas detenidas como represalia por haber presentado quejas sobre la atención médica.

“Las tasas de mortalidad en la detención parecen estar empeorando” dijo Cheryl Little, directora ejecutiva del FIAC. “El ICE detiene innecesariamente a personas que padecen enfermedades graves y a quienes no representan daño alguno para comunidades en Estados Unidos. Esto eleva los costos del ICE pese a que la agencia proporciona una atención médica y de salud mental cada vez más inadecuada a personas bajo su custodia”.

El informe del FIAC se basa en entrevistas, conversaciones telefónicas y correspondencia con personas detenidas y funcionarios penitenciarios e inmigratorios. También incluye información proveniente de materiales del gobierno estadounidense, artículos de prensa y otros datos.

El informe de Human Rights Watch se basa en visitas a nueve centros de detención en Florida, Texas y Arizona, así como en entrevistas a 48 mujeres detenidas o recientemente puestas en libertad de la detención inmigratoria, a personal de los centros de detención y proveedores de cuidados de salud, funcionarios de inmigración, abogados y defensores de inmigración. Se realizó investigación adicional en las áreas metropolitanas de Nueva York y Washington, DC.

Más de 300,000 personas estuvieron bajo custodia inmigratoria apenas en el último año. A la mayoría de los inmigrantes detenidos se le retiene en cárceles estatales y municipales contratadas por la agencia federal. Las mujeres constituyen aproximadamente el 10 por ciento de la población bajo detención inmigratoria. Las violaciones de las leyes inmigratorias son infracciones civiles, no penales; a las personas inmigrantes detenidas se les pone bajo custodia administrativa – no punitiva. En promedio, la permanencia bajo custodia es de 38 días, pero a algunas personas se les retiene durante meses e incluso años.

Según las normas internacionales, las personas detenidas tienen derecho al mismo nivel de atención médica que se brinda a la gente en la comunidad general. Sin embargo, la política de la agencia inmigratoria se centra en la atención de emergencia. En lo que respecta a visitas médicas fuera de los centros de detención, la política permite los cuidados no urgentes sólo si la falta de tratamiento “ocasionara deterioro de la salud de la persona detenida o un sufrimiento incontrolado que afecte su estatus de deportación”. Esta política existe junto a una serie de normas de detención que fueron recientemente modificadas a fin de incluir requisitos más detallados para los centros en relación con la atención médica. Las normas de detención modificadas entrarán en vigor en 2010.

“Las modificaciones recientes a las políticas por las autoridades inmigratorias contienen mejoras importantes, pero falta mucho por hacer para desarrollar políticas adecuadas, asegurar su aplicación apropiada y abrir el sistema de detención a una supervisión eficaz”, aseveró Rhoad. “Las deficiencias en la atención médica afectan tanto a hombres como a mujeres, pero reparar el sistema requerirá un esfuerzo especial por identificar y atender las necesidades particulares de cuidados de salud de las mujeres bajo detención”.

Human Rights Watch y el FIAC exhortaron al nuevo gobierno a:

  • asegurar que de manera justa y rápida se consideren la libertad condicional y alternativas a la detención para personas actualmente detenidas – incluyendo a aquellas que están enfermas, mujeres lactantes y embarazadas, así como solicitantes de asilo y otras personas a quienes no se debería detener;
  • emitir regulaciones federales a fin de que las normas de detención de la agencia inmigratoria tengan fuerza de ley y que las personas detenidas y sus defensores puedan recurrir a los tribunales para remediar las deficiencias en los cuidados de salud; y
  • revisar las políticas que limitan el acceso a servicios no urgentes.

A fin de proteger la salud y los derechos de las mujeres bajo custodia, Human Rights Watch también instó al gobierno a:

  • abstenerse de detener a mujeres que estén sufriendo los efectos de persecución o abuso, o que estén embarazadas o amamantando a infantes;
  • adoptar normas específicas relativas a los servicios de salud para mujeres, incluyendo los de salud reproductiva; y
  • prohibir que se engrillete a mujeres embarazadas.

“Sólo un escrutinio independiente y externo de la atención médica para personas detenidas asegurará que el Departamento de Seguridad Nacional y el ICE cumplan con su responsabilidad moral y legal de velar por la salud y seguridad de las personas detenidas encomendadas a su cargo”, dijo Susana Barciela, directora de políticas del FIAC.


“En la clínica, yo ya no podía hablar, sólo llorar. Una enfermera me dijo que lo lamentaba, pero el doctor había renunciado, así que no se contaba con ningún médico. Me senté en una silla y me agarré el estómago. … Pensé que iba a morir”.

– Miguel Bonilla Cardona, quien sufrió perforación del apéndice en una cárcel municipal contratada por el ICE en el centro de Florida

“Inmediatamente mi cuerpo empezó a temblar. Sentí tanto frío que pensé que me iba a congelar hasta morir, pero al mismo tiempo estaba sudando… Pocos minutos después tuve una convulsión y mi cuerpo comenzó a sacudirse tan violentamente que me caí de la cama al piso”.

– Zena T. Asfaw describe la experiencia que casi acabó con su vida luego de que fue obligada a tomar un medicamento equivocado en un centro de detención en California



“Me preocupa mucho mi seno. Le dije a mi familia, ‘No me pidan [que apele mi caso inmigratorio]’. No estoy bien y tendría que quedarme sin atención médica. No sé de un mes al otro… las cosas podrían empeorar en mi pecho. Me está doliendo. ¿Qué se supone que debía hacer, morir de cáncer aquí? Con atención adecuada, sí, me quedaría hasta el final. Porque 22 años de mi vida [han transcurrido en Estados Unidos]. Mis hijos tienen 12 años y Estados Unidos es lo único que conocen. ¿Depresión, alimentos inadecuados, detención? Sí, incluso así me habría resistido indefinidamente”.

– Antoinette L., Arizona, mayo de 2008

“Se supone que me debían hacer una prueba [de Papanicolaou] cada seis meses. Le pedí a mi hija que enviara el historial. Lo recibí y se lo llevé al personal médico para que vieran que no estaba mintiendo. He pedido muchas veces. … Es terrible porque sientes que tienes algo que te puede provocar la muerte … y no recibes ayuda”.

– Lucía C., Nueva Jersey, mayo de 2008. A Lucía C. no se le realizó ninguna prueba de Papanicolaou durante más de 16 meses que estuvo detenida.

https://i2.wp.com/www.casamerica.es/var/casamerica.es/storage/images/horizontes/hispanos-en-ee-uu/panico-hispano/manifestacion-de-hispanos-en-eeuu/264565-1-esl-ES/manifestacion_de_hispanos_en_eeuu_fullblock.jpg

En miseria, en peligro, escondidas e ignoradas

“Empecé a quedarme ciega”, dice Mary T., una mujer diabética que fue detenida por las autoridades migratorias estadounidenses cuando su visión empezó a fallar. “Solamente podía distinguir las formas de las personas” señala, “no podía distinguir números ni letras”. Ella se quejó en repetidas ocasiones con sus carceleros, pero no recibió atención médica durante 15 días en los que su condición empeoró. Cuando una enfermera fue asignada finalmente, recuerda Mary T., la enfermera le preguntó: “¿Por qué no nos dijiste antes?”.

Para Mary T. , quien recuperó su visión, y las miles de mujeres detenidas cada año por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés), el mencionar sus problemas de salud no es suficiente. Dos reportes, uno de Human Rights Watch y el otro del Centro para la Defensa de Inmigrantes en Florida (FIAC, por sus siglas en inglés) documentan docenas de casos en los cuales el personal médico del ICE no respondió en absoluto a los problemas de salud de mujeres detenidas o lo hizo sólo después de demoras considerables.

“Mujeres bajo detención describieron violaciones tales como el hecho de engrilletar a detenidas embarazadas o no dar seguimiento a señales de cáncer de mama o de cuello uterino, así como afrentas a su dignidad”, dijo Meghan Rhoad, investigadora de la División de Derechos de las Mujeres de Human Rights Watch. “En vista de que la detención inmigratoria es la forma de encarcelamiento de más rápido crecimiento en Estados Unidos, estos abusos son especialmente peligros. En gran medida permanecen ocultos del escrutinio público y de una supervisión eficaz”

Investigadores de Human Rights Watch visitaron nueve centros de detención en Florida, Texas y Arizona, y entrevistaron a 48 mujeres detenidas o recientemente puestas en libertad de la detención inmigratoria, a personal de los centros de detención y proveedores de cuidados de salud, funcionarios de inmigración, abogados y defensores de inmigración. El informe del FIAC se basa en entrevistas, conversaciones telefónicas y correspondencia con personas detenidas y funcionarios penitenciarios e inmigratorios. También incluye información proveniente de materiales del gobierno estadounidense, artículos de prensa y otros datos.

Las mujeres dijeron que tenían que luchar a fin de obtener servicios que podrían salvarles la vida, tales como pruebas de Papanicolaou para detectar el cáncer de cuello uterino, mamografías que detectan el cáncer de mama, atención prenatal, asesoramiento a sobrevivientes de violencia e incluso suministros básicos como toallas sanitarias o extractores de leche para madres lactantes. Los obstáculos a los servicios de salud incluían una comunicación inadecuada sobre los servicios disponibles, demoras inexplicables en el tratamiento, denegación injustificada de servicios, violación de la confidencialidad y el hecho de no transferir historiales médicos. Cuando a las mujeres se les negaban servicios, los mecanismos para quejas eran ineficaces.

Más de 300,000 personas estuvieron bajo custodia inmigratoria apenas en el último año. Las mujeres constituyen aproximadamente el 10 por ciento de la población bajo detención inmigratoria. Las violaciones de las leyes inmigratorias son infracciones civiles, no penales; a las personas inmigrantes detenidas se les pone bajo custodia administrativa – no punitiva. En promedio, la permanencia bajo custodia es de 38 días, pero a algunas personas se les retiene durante meses e incluso años.

Según las normas internacionales, las personas detenidas tienen derecho al mismo nivel de atención médica que se brinda a la gente en la comunidad general. Sin embargo, los investigadores encontraron un patrón perturbador de negligencia al paciente. Antes de ser detenida, Lucía C., fue informada por su médico a que realizara exámenes de Papanicolaou semestrales, porque los resultados de su más reciente procedimiento mostraron anormalidades. Cuando fue detenida en una cárcel municipal en Nueva Jersey, las autoridades rechazaron su solicitud para el procedimiento. “Se supone que me debían hacer una prueba [de Papanicolau] cada seis meses”, dijo a Human Rights Watch. “Le pedí a mi hija que enviara el historial. Lo recibí y se lo llevé al personal médico para que vieran que no estaba mintiendo. He pedido muchas veces”. A pesar de sus esfuerzos, a Lucía C. no se le realizó ninguna prueba de Papanicolaou en los 16 meses que estuvo detenida. “Es terrible, porque sientes que tienes algo que te puede provocar la muerte…y no recibes ayuda”.

La política de atención medica del ICE se centra en el cuidado de emergencia. La mayoría de las complicaciones surgen cuando las detenidas requieren atención médica no urgente. En lo que respecta a visitas médicas fuera de los centros de detención, la política del ICE permite los cuidados no urgentes sólo si la falta de tratamiento “ocasionara deterioro de la salud de la persona detenida o un sufrimiento incontrolado que afecte su estatus de deportación”. Esta política existe junto a una serie de normas que fueron recientemente modificadas a fin de incluir requisitos más detallados para la atención médica en los centros de detención. Las normas modificadas entrarán en vigor en 2010. Para algunas de las mujeres que actualmente se encuentran bajo custodia, estas normas podrían llegar muy tarde.

El ICE detiene a personas en más de 500 centros a nivel nacional, el personal de la División de Servicios de Salud de Inmigración (DIHS, por sus siglas en inglés) provee servicios médicos en 21 de estos centros. En otros, la atención médica es subcontratada junto con otras funciones de detención.

Las mujeres constituyen el 10 por de la población bajo detención inmigratoria, y promedian aproximadamente 30,000 en cualquier día. Las mujeres son detenidas en más de 300 centros.

La mitad de las mujeres que Human Rights Watch entrevistó dijeron que habían sufrido retrasos en recibir la atención médica solicitada y casi la misma cantidad de mujeres se vieron obligadas a efectuar repetidas solicitudes para obtener una respuesta adecuada a sus preocupaciones médicas.




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