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May
09

Martha Cranshaw, coordinadora de la Red de Migrantes: “El país no es potable para los jóvenes”

Fuente: La prensa de Nicaragua

Nicaragüense. De sexo masculino. Habitante del sector urbano. Menor de 25 años. Ése es, en su mayoría, el perfil promedio de los más de cien mil habitantes que dejan cada año el país en busca de mejores horizontes. Una migración joven que, según Martha Cranshaw, lleva a la nación a la quiebra económica.

Nicaragua, dice esta experta en temas migratorios, es un país incapaz de incentivar el ánimo emprendedor de los jóvenes, quienes se mantienen frustrados, sin la posibilidad de empleos ni oportunidades para salir adelante.

En fin, una generación con un débil vínculo con su país, que tiene los pies aquí, pero la cabeza puesta en largarse: el 60 por ciento de los menores de 25 años está dispuesto a irse, según un estudio de la Red de Migrantes.

El país “no genera el deseo de quedarse, de emprender negocios, de crear iniciativas”, dice en esta entrevista Cranshaw. “No me asusto de que la juventud tenga aspiraciones de irse, pero veo con seria preocupación que el país no sea potable para las nuevas generaciones”, se lamenta.

Los que tienen deseos de irse por la falta de oportunidades, se topan por estos días con lo que Cranshaw llama un callejón sin salida: la crisis económica que afecta a los principales mercados que atraen la mano de obra nicaragüense. Debido a la crisis, Cranshaw prevé para 2009 un estancamiento en los índices de emigración.

Pero los que ya se fueron también sufren: tendrán que hacer malabares para sortear la reducción de empleos en los países en los que se encuentran. Y los que están aquí dependientes de aquellos trabajadores, verán cómo las remesas se reducen. “Ésta es una cadena de problemas”, dice Cranshaw. Una larga lista que tiene lugar para más: “Con la crisis aumentará la xenofobia”, afirma Cranshaw.

::: ¿Cómo afecta la crisis mundial a los inmigrantes?

En Estados Unidos y en Costa Rica se han disminuido las obras de construcción, una de las principales contrataciones temporales para migrantes regulares o indocumentados. La crisis económica ya ha implicado la reducción del consumo en alimentación del ciudadano promedio en Estados Unidos, que ha impactado a los pequeños restaurantes, un sector en el que se integra una gran cantidad de mano de obra nicaragüense y latinoamericana.

::: ¿Qué repercusión tendrá esto en la economía nacional?

El año pasado las remesas se mantuvieron durante todo el año. Aun y cuando las remesas significaron un crecimiento del 11 por ciento con respecto al 2007, es importante destacar que tuvieron una reducción significativa en el monto esperado. El Estado había hecho proyecciones superiores a mil 200 millones de dólares y no alcanzamos más allá de los 870 millones. En 2009, en el monitoreo de las transferencias recibidas en este trimestre se muestra una tendencia al mantenimiento o reducción del monto de las remesas.

::: ¿Esta crisis hará que el número de inmigrantes aumente este año?

Ésta es una cadena de problemas. Al tener la crisis un impacto muy alto en la economía nicaragüense, se disminuirán, como está ocurriendo, las exportaciones; al reducirse las exportaciones, se reducen los empleos. Al reducirse los empleos, la primera idea que se le ocurre a la gente es emigrar. Entonces estaremos en una especie de callejón sin salida. Y en los países de destino la cosa tampoco está muy bien, se están reduciendo las oportunidades de empleo. Es de esperar que exista un incremento de la xenofobia, porque muchos trabajadores originarios del país de destino podrían pensar que los migrantes son una competencia a sus empleos y sus salarios. También tenés el problema de las leyes migratorias restrictivas: no nos dan muchas oportunidades de trabajo temporal, de visa. En el 2008 la migración manifestó un crecimiento superior al 25 por ciento, una cifra inaudita. Pienso que la tendencia de la migración este año se va a mantener por los problemas económicos que hay en los otros países, pero cuando la gente vea que hay una mejoría leve en esas economías, va a comenzar otra vez el ciclo de crecimiento migratorio.

::: El presidente Barack Obama ha hablado de la posibilidad de reformas migratorias. ¿Cree que pueda ocurrir? ¿Qué impacto tendrían esas reformas?

Yo tengo la esperanza y la confianza de que las palabras del presidente Obama no sólo sean sinceras, sino que exista voluntad política de él y de al menos el Partido Demócrata de hacer reformas migratorias que sean consecuentes con la doctrina fundacional de la nación norteamericana, que pensaba a Estados Unidos como un país de oportunidades para las diferentes nacionalidades. Obama tiene tantos problemas que su primera prioridad es la economía de su país. Por tanto, el tema de las reformas migratorias puede ser un elemento secundario. Y lo será aun más si los presidentes latinoamericanos no lo toman como un tema central en el desarrollo de sus relaciones con Estados Unidos. Y tampoco tendrá interés si la población norteamericana no logra entender que hay un aporte de los migrantes latinoamericanos a la economía del país. Si la población migrante se regulariza, los trabajadores estadounidenses tendrán menos competencia por los salarios bajos que ganan los trabajadores irregulares.

::: En la década de 1980 la migración en su mayoría fue por la guerra y la violencia de entonces. ¿Cómo ha evolucionado en estas dos décadas?

La primera migración masiva fue efectivamente por razones de orden político. A finales de los años ochenta comienza a marcar el tema económico. Pero a partir de 1992 la emigración presenta una escalada cada vez más creciente del 11, 14, 15, 17 por ciento. Estamos hablando de que cada año más de cien mil nicaragüenses salen en busca de empleo, independientemente de que algunos sólo salgan cuatro meses, otros con la idea de irse un año y regresar, y otros se queden de manera definitiva. Estamos hablando de una población fundamentalmente joven. Las encuestas indican que la intención, el deseo, la voluntad de la población nicaragüense a emigrar es superior al 60 por ciento, lo que es altamente significativo.

::: ¿Qué esperanza puede tener un país donde el 60 por ciento de la población joven anhela emigrar?

A mí ya me salieron las canas, tengo larga data en esto, y debo decir que la situación de la juventud hoy en día es sumamente complicada. Yo doy gracias al cielo de ser vieja en estos momentos. El vínculo de los jóvenes con el país es muy débil, porque no tienen confianza en que el país pueda salir adelante. Mi generación sí tuvo esa confianza, una confianza loca si querés, pero teníamos una actitud distinta: no es lo mismo pensar que este país no sale para adelante, a pensar que hay una posibilidad de que lo logre. Además, hoy en día la población tiene serias dificultades para acceder a empleos y, los que hay, en su mayoría son precarios. Yo no me asusto porque la juventud tenga aspiraciones de irse. Veo con seria preocupación que el país no sea potable para las nuevas generaciones, no genera el deseo de quedarse, de emprender negocios, de crear iniciativas. Los jóvenes se sienten frustrados. Yo no veo posible el desarrollo de Nicaragua sin una juventud que empuje hacia ese desarrollo.

::: ¿Por qué después de dos décadas de recibir remesas, éstas no se han aprovechado para el desarrollo del país?

Hay un sueño fantasioso. Hay mucha gente que piensa que los 800 millones en remesas llegan un mismo día, a una misma hora, a un mismo lugar. Y que alguien desde un escritorio puede disponer de ese dinero. Si eso fuese posible, sería una maravilla. La verdad es que esos 800 millones llegan en conteo diario: hoy le llegaron a doña Juanita Pérez sus 50 dólares, mañana le llegan a doña Casimira Martínez sus 75 dólares. El vínculo es emigrante-familiar, y sólo que ambos miembros del núcleo familiar tengan una idea de proyecto, de inversión, es que esas remesas van a tener un impacto en el desarrollo de la economía.

::: ¿Qué pueden hacer los gobiernos para aprovechar ese dinero?

Es que hay que tomar en cuenta un segundo elemento: tenemos la particularidad de que la mitad de las remesas provienen de los países desarrollados, y la otra mitad viene de Centroamérica, de países que están en dificultad económica significativa. Esa aparente diferencia tiene implicaciones en el monto de los envíos: una remesa promedio de los Estados Unidos es superior a los 150 dólares, mientras que una de Costa Rica en este momento es de 75 dólares. Y no nos hagamos fantasías, en cuanto esos 75 dólares llegan al hogar de doña Casimira Martínez, ya están endeudados en la venta de al lado, donde le llevan la libreta con las compras. La gran mayoría de las remesas se utiliza principalmente para la alimentación, la salud y la educación de la familia. Y eso es ya una gran inversión, porque han logrado mantener viva a esa familia.

::: ¿Quiere decir que las mismas remesas sirven para mantener el círculo de pobreza del país?

Quiere decir eso y más. Hay un estudio de una joven investigadora norteamericana que se dedicó a identificar esto que vos decís: que las remesas son un círculo de pobreza. Y ese círculo tiende a hacer más pobres a los pobres, porque muchas veces el migrante para poder salir del país paga miles de dólares a los “coyotes”: si salís de Achuapa, pagás 13 mil dólares; si salís de Managua, son 7 mil. Es decir que esa persona va a salir de esa deuda al cabo de tres años, y a partir de ahí empezar a sostenerse. Y hasta después de esos tres años puede empezar a ver cuáles son las posibilidades de desarrollarse.

::: ¿Cómo es el perfil del inmigrante nicaragüense actualmente?

La mayoría de los que se encuentran fuera son varones y jóvenes. Pero hay varios elementos a tomar en cuenta. La migración irregular a Estados Unidos, es decir, los que se van “mojados”, los que se van cruzando el desierto, los que se encaraman en el tren de la muerte, son jóvenes y mayoritariamente varones. Las mujeres logran irse en condiciones de regularidad migratoria, principalmente a Miami, trabajando en el sector doméstico, en lugares de ancianos o cuidando niños. Ahora la migración es más masculina y tiene que ver con el impacto social que tienen las migraciones en las mujeres y la niñez: quienes más lloran, quienes más lamentan la división de la familia, a quienes más les impacta la separación es a las mujeres y a los niños.

::: Es el problema de la ruptura del núcleo familiar.

Efectivamente. Hay muchas familias binacionales: la mitad de la familia se encuentra en Nicaragua y la otra mitad, fuera. Muchas veces la ruptura de las parejas conlleva a la ruptura con los hijos, y entonces el drama es aún mayor.

::: ¿Cómo han cambiado las rutas migratorias?

Ha habido bastantes cambios. Antes, de cada diez migrantes, 4.5 se iban para Estados Unidos; otro 4.5 se iba para Costa Rica. El uno por ciento restante se iba para cualquier otro destino. Hoy en día los nuevos flujos migratorios están saliendo hacia Costa Rica y Estados Unidos como los dos principales destinos, pero ha crecido mucho la migración intrarregional, por ejemplo hacia El Salvador y Honduras como migrantes temporales para los cortes, por la ventaja que presenta la posibilidad de viajar con cédula y sin visa. Ha habido un incremento de la migración hacia Panamá debido a la ampliación del Canal y al aumento del turismo en ese país. También está la migración hacia España, que ha crecido mucho: se calcula que en España hay unos 8 mil nicaragüenses, una cifra pequeña en relación a los 420 mil que hay en Estados Unidos, pero grande con respecto a su crecimiento.

::: ¿A qué se debe ese cambio en las rutas de los migrantes nicas?

La migración que va hacia España se trata principalmente de jóvenes y profesionales, mujeres con cierto nivel de especialización técnica. Tiene que ver con el hecho de que ha habido en Nicaragua un importante aporte hacia el desarrollo del país de parte del Gobierno español, se han abierto muchos vínculos, muchos municipios tienen hermanamientos de ciudad a ciudad.

::: ¿La mayoría de los que emigran son de zonas rurales o urbanas?

La mayoría de los migrantes son de Managua, porque Managua tiene la mayor parte de la población. Pero municipios como León son los que tienen más altas tasas de migración permanente, de gente que ha salido y no regresa. Somoto es de los lugares que tiene altas tasas de migración hacia España. Los municipios fronterizos de Madriz, Nueva Segovia y Chinandega tienen una alta tasa de migración temporal hacia El Salvador u Honduras. Municipios ubicados en la frontera sur de Nicaragua tienen una movilidad laboral muy grande, muchas mujeres trabajan como empleadas domésticas permanentes, muchos trabajadores salen temporalmente a los cortes de naranja.

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1 Response to “Martha Cranshaw, coordinadora de la Red de Migrantes: “El país no es potable para los jóvenes””


  1. 1 Miriam Soza
    diciembre 7, 2009 en 2:35 am

    Envio articulo El pais no es potable para los jovenes


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