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23
Nov
09

Brasil, un refugio para la diáspora palestina

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El palestino Mahmud Abbas voló ayer por la noche rumbo a Río Grande del Sur para visitar el estado con la mayor comunidad palestina en Brasil: residen allí 20.000 personas oriundas de esa castigada tierra, sobre un total de 50.000 distribuidos por todo Brasil. Por la noche habrá una cena en honor de esos compatriotas que adoptaron a Brasil como su hogar.

En esa región los árabes palestinos son bastante antiguos y, en general, son tan ricos como judíos y libaneses. Allí emigró la primera camada de Palestina que huían de los vientos de la guerra con Israel o buscaban, desesperadamente, dónde encontrar sustento luego de quedar desarraigados por perder tierras y casas. El empresario Nessim Samara de 57 años, quien preside la Sociedad Árabe Palestina en Santa María es uno de aquellos inmigrantes iniciales. Pero los que vinieron después, en pleno siglo XXI, ya no gozan de buenas condiciones económicas.

Una de las localidades elegidas para vivir es Moggi das Cruzes, a tan sólo 50 kilómetros de la ciudad de San Pablo. Gazi Saheen montó una taberna al llegar a esa localidad serrana. Pero tuvo que cerrarla y hoy está desempleado. El es uno de los 108 palestinos que desembarcaron en 2007 en la capital paulista. Casi todos ellos vienen de los campos de refugiados en Jordania. Hasta ahora, hombres, mujeres y niños de esa colectividad viven gracias a la ayuda del Alto Comisionado de Refugiados de las Naciones Unidas que incluye el pago del alquiler de una vivienda. Pero el último día de este año no será para festejar: marca también el fin del subsidio que les permite sobrevivir con alguna dignidad. A partir de ese momento, tendrán que arreglarse como puedan en un país que todavía no los terminó de asimilar.

Esa última camada de inmigrantes palestinos vivió momentos dramáticos. Muchos partieron para Jordania y son sobrevivientes de la masacre de Sabra y Chatila en el sur del Líbano. La mayoría había conseguido refugio en Irak por la concepción panarabista del ex presidente derribado y muerto Sadam Hussein. Con la ocupación norteamericana de ese país, los palestinos se convirtieron el blanco de la persecución política y emigraron a Europa, Canadá, México, Australia, Chile y Brasil. Uno de esos inmigrantes, Mohamad Tamimi de 68 años, contó a la ONG Refugees United con base en San Pablo, Copenhague y Nueva York: “Huí siete veces de los cinco campos de refugiados en los que estuve” relató. Su vida recién conoció la paz en Brasil: nacido en Ramallah en 1941 a los 7 años tuvo que salir a toda prisa con su familia rumbo a Jordania. Eran los tiempos del primer enfrentamiento árabe-israelí. Volvió a Palestina en 1955 pero nuevamente tuvo que dejarla en 1967 ante la guerra árabe-israelí. Pasó por Siria, Líbano y Jordania, para instalarse en lo que creía su morada definitiva: Bagdad. Pero con la caída del régimen baasista un nuevo destino lo esperaba, esta vez en Sudamérica.

Fuente: Clarin

20
Nov
09

Inmigrantes africanos, a la deriva hacia Latinoamérica

Por Luis Andrés Henao

BUENOS AIRES (Reuters) – Escondidos en barcos de carga y sin saber adónde los lleva el peligroso viaje, cada vez más inmigrantes africanos llegan a Latinoamérica mientras los países europeos endurecen los controles en sus fronteras.

Algunos se dirigen a México y Guatemala como un escalón para llegar a Estados Unidos, otros arriban a los puertos de Argentina y Brasil. La mayoría llega por azar a la región, donde encuentran gobiernos más acogedores que en Europa.

“Una noche fui al puerto. Pensaba que iba camino a Europa. Sólo después me di cuenta de que estaba en Argentina”, contó Ibrahim Abdoul Rahman, un ex niño soldado que escapó de la guerra civil de Sierra Leona a bordo de un barco de carga en un viaje de 35 días.

En Brasil, los africanos ahora son el mayor grupo de refugiados y representan el 65 por ciento de los que solicitan asilo en el país, según datos del brasileño Comité Nacional para los Refugiados (Conare).

Actualmente más de 3.000 inmigrantes africanos viven en Argentina, por encima de las pocas decenas que había ocho años atrás. La cantidad de personas que buscan asilo aumentó abruptamente, a cerca de 1.000 por año, y un tercio son africanos.

“Estamos viendo un aumento pronunciado en el número de africanos que llegan al país y buscan asilo”, dijo Carolina Podestá, de la agencia de refugiados de Naciones Unidas.

Los números aún son bajos en comparación con las decenas de miles de inmigrantes que van a Europa cada año, pero se espera que aumenten.

“Estamos ante una tendencia que se mantiene y está creciendo todavía (…) Es una búsqueda de nuevos destinos”, dijo Podestá y explicó que las políticas europeas son más estrictas desde el 11 de septiembre del 2001.

Para muchos, el viaje comienza eludiendo los controles portuarios en Africa y luego sobreviviendo sólo con agua y galletas por semanas.

“Hemos visto casos en los que llegan escondidos en el timón de un barco. Imagínese lo que es cruzar el Atlántico escondido en un espacio tan reducido, intentando esconderse de la tripulación”, dijo Fernando Manzanares, director de la oficina de Inmigración de Argentina.

VISAS Y CLASES

Millones de europeos arribaron a Sudamérica en el siglo XIX a bordo de barcos, escapando de persecuciones, pobreza y guerras, mientras que los africanos llegaron en barcos de esclavos.

En estos días, los africanos pueden llegar en barcos de carga o en aviones comerciales y después buscar asilo o extensiones de las visas de turista.

En Argentina, pueden obtener visas de trabajo temporarias poco tiempo después de llegar y renovarlas cada tres meses.

“Las políticas migratorias del país son muy favorables (…) Es un reflejo de la historia. Lo que pasó con inmigrantes europeos hace 100 años está ocurriendo ahora con los inmigrantes africanos”, dijo Manzanares.

Algunos africanos que llegaron ilegalmente lograron trabajar como músicos y unos pocos juegan fútbol profesional para clubes locales, pero la mayoría se gana la vida vendiendo joyas en las calles de Buenos Aires.

Abdoul Rahman conoció a su esposa argentina cuando le vendió un anillo hace cinco años. El envía dinero a su madre y sus siete hermanas en Africa y se mantiene cerca de su religión musulmana en una mezquita de Buenos Aires.

Allí Rahman se encuentra con decenas de africanos para rezar los viernes. Aunque algunos dicen que son víctimas del racismo en Argentina, coinciden en que es mucho menor que la xenofobia y las leyes contra la inmigración que enfrentan los africanos en Europa.

Durante la década de 1990, muchos angoleños escaparon de la guerra civil y se establecieron en la ciudad brasileña de Río de Janeiro.

Ahora, un creciente número de inmigrantes de la República Democrática del Congo que huye de la violencia y la guerra civil en su país busca asilo en Brasil, el país con la mayor población negra fuera de Africa.

“El proceso de adaptación es muy positivo. Para los africanos tiende a ser más fácil por esta herencia cultural”, resaltó Carolina Montenegro, de la Conare.

Más y más inmigrantes de Somalia y Etiopía se dirigen a México y América Central en barcos de carga, para luego viajar a Estados Unidos.

El año pasado, más de 600 africanos pasaron por el centro migratorio de Tapachula, una ciudad cerca de la frontera sur de México, tres veces más que en el 2007.

Algunos inmigrantes hacen viajes épicos a través varios países para encontrar un nuevo hogar.

Mohamed Ahmed Hassen, de 31 años, un conductor de camiones somalí, vendió su propiedad para costear su traslado. Viajó a través de Kenia y Tanzania hasta Mozambique, donde pagó 1.500 dólares a un traficante para que lo llevara en barco a Sao Paulo.

“No sabíamos si era de día o de noche. No teníamos relojes para ver la fecha. Sólo sabíamos que habíamos estado ahí por mucho tiempo”, dijo.

De Brasil fue a Colombia y luego en bote a Panamá, después a Costa Rica, Nicaragua y finalmente a Guatemala, donde fue detenido y ahora está buscando asilo.

El inmigrante liberiano Emmanuel Danso, de 18 años, llegó a Argentina en julio en un barco de carga luego de que sus padres fueran asesinados durante la guerra civil. Ahora quiere estudiar y convertirse en técnico de laboratorio.

“De vuelta en casa, no tengo hogar, soy un huérfano, pero en este país hay una gran oportunidad para mí”, dijo Danso mientras entraba a su lección de español en una entidad católica de beneficencia.

(Reporte adicional de Mica Rosenberg en Ciudad de México, Sarah Grainger en Guatemala y Stuart Grudgings en Río de Janeiro. Editado en español por Silene Ramírez)

05
Oct
09

Colombia: Repetidos desplazamientos forzados crean tensión en comunidades afrodescendientes del sur del país

BOGOTÁ, Colombia, 7 de septiembre (ACNUR) – Los repetidos desplazamientos masivos están agotando las capacidades físicas y emocionales de comunidades afrocolombianas en la cuenca del río Tapaje, al sur de Colombia, una de las zonas más duramente golpeadas por el conflicto que vive este país en los últimos años.

Estas comunidades son parte del municipio de El Charco, en el departamento de Nariño, y a finales de agosto iniciaron su cuarto desplazamiento masivo en lo que va de 2009, síntoma de los altos niveles de tensión que se viven desde hace unos años en esta zona, donde en 2007 más de 7 mil personas protagonizaron el segundo mayor desplazamiento en Colombia en toda esta década.

Una misión de ACNUR que visitó El Charco la semana anterior constató las difíciles condiciones en que se encuentran más de 700 personas desplazadas, a pesar de estar recibiendo ayudas de emergencia, fundamentalmente alimentos, por parte del Gobierno colombiano. En el caserío de El Castigo, a una hora en lancha de la población de El Charco y donde se concentra la mayoría de las personas desplazadas, buena parte de ellas dormían sobre tablas de madera cuyo propósito inicial era servir para mesas del comedor de la escuela de esta comunidad.

Sin embargo, la principal preocupación se asocia con la frecuencia de los desplazamientos, que genera alta tensión entre los pobladores. Sólo este año ya se habían registrado desplazamientos masivos en marzo, abril y junio. El último de ellos había concluido escasamente un mes antes de producirse esta nueva movilización de población.

“Hacía solamente un mes que había terminado el otro desplazamiento (el anterior). Cuando regresé a mi casa era un jueves, 20 de agosto. El sábado, apenas a los 3 días, hubo otra balacera y nos tocó correr otra vez” cuenta Julia*, una mujer de un poco más de 30 años desplazada en El Castigo.

La mayoría de las 700 personas registradas en el último desplazamiento en El Charco se encuentran en una zona llamada El Castigo, a un poco más de una hora del casco urbano. © ACNUR/ G.Valdivieso
La mayoría de las 700 personas registradas en el último desplazamiento en El Charco se encuentran en una zona llamada El Castigo, a un poco más de una hora del casco urbano. © ACNUR/ G.Valdivieso

Las comunidades más afectadas por los últimos desplazamientos son las de la zona de Pulvuza, donde frecuentemente se producen escaramuzas entre las fuerzas militares colombianas y un grupo armado irregular. Aunque muchas veces la intensidad de los combates sea baja, el estado de tensión que generan es insoportable para los civiles. Los mismos desplazamientos que se realizan buscando protección también generan tensión.

Jairo, un joven integrante de los consejos comunitarios (autoridades en las comunidades afrocolombianas), tiene menos de 25 años y una hija de sólo 3. “Estoy demasiado frustrado”, dice, con lágrimas que se reflejan en su rostro. “Todo el tiempo hemos buscado ayudar a que las cosas se hagan, a que la gente esté mejor, pero esto es demasiado. Están haciendo mi vida pedacitos. Yo sembraba plátano, sembraba frutos de la zona, pero ya no siembro nada. ¿Para qué sembrar si no voy a poder recoger?”

Para ACNUR, el reto está en apoyar a las autoridades locales y nacionales a mejorar tanto la prevención del desplazamiento como la atención a las víctimas en este contexto de zozobra.

La agencia de la ONU para los refugiados apoyó la elaboración de un plan de contingencia para atender desplazamientos masivos, ha acompañado el fortalecimiento técnico de los consejos comunitarios y está estudiando en cuáles de las muchas necesidades de la zona puede invertir fondos a través de proyectos rápidos de protección, destinados a producir impactos inmediatos sobre necesidades puntuales.

Actualmente viven en El Charco cerca de 100 familias que no retornaron tras el gran desplazamiento de 2007, la mitad de ellas en dos albergues que no reúnen condiciones de habitabilidad.

El río Tapaje, en el occidente del departamento de Nariño. Esta es la zona donde se producen los enfrentamientos. © ACNUR/ G.Valdivieso
El río Tapaje, en el occidente del departamento de Nariño. Esta es la zona donde se producen los enfrentamientos. © ACNUR/ G.Valdivieso

Un equipo de ACNUR, junto con la oficina de identificación del Estado colombiano (Registraduría Nacional), participó precisamente la semana pasada en una campaña para entregar documentos de identidad a las personas desplazadas, que los requieren para acceder a programas de ayuda del Gobierno, y a las comunidades en riesgo de desplazamiento.

“Sin embargo, estamos concientes de que se necesita más”, dice Roberto Mignone, representante encargado de ACNUR en Colombia. “Necesitamos estrategias más amplias de prevención y protección, estrategias que ayuden a que las comunidades se sientan acompañadas. Vamos a seguir trabajando, a pesar de las dificultades, para lograrlo”.

Por Gustavo Valdivieso,
En El Charco, Departamento de Nariño, Colombia

03
Sep
09

Conflicto en Somalia: los campos apenas están acondicionados, la ayuda internacional es inadecuada

Comunicado completo de Oxfam acá

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El fracaso absoluto de toda la comunidad internacional para solucionar la crisis en Somalia y poner fin al conflicto está empujando a la población a una espiral de sufrimiento y éxodo a los países vecinos, ha alertado hoy Oxfam Internacional. Los somalíes que han huido de la violencia en las últimas semanas viven ahora hacinados en campos súperpoblados o mal gestionados en Kenya, Etiopía y en la misma Somalia.

Oxfam Internacional ha alertado de que la falta de saneamiento y el reducido acceso a servicios básicos, como el agua y medicinas, causados por una respuesta deficiente, están creando una crisis de salud pública en los campos que exige medidas urgentes.

“Los hombres y las mujeres somalíes huyen de uno de los conflictos más brutales en la actualidad y de una grave sequía, para acabar viviendo en condiciones infrahumanas en los campos. Hay cientos de miles de niños afectados. El mundo está abandonando a la próxima generación de somalíes cuando estos más lo necesitan. ¿Por qué parece que uno importa menos al mundo si viene de Somalia?”, dijo Robbert Van den Berg, Portavoz de Oxfam Internacional en el Cuerno de Africa.

Somalia ha asistido en los últimos meses a un recrudecimiento del conflicto, además de estar sufriendo la peor sequía de la década. El fracaso de la comunidad internacional en dar respuesta a las necesidades en los campos sobrepoblados y sin condiciones sanitarias es vergonzoso por el nivel de sufrimiento y la necesidad por la que está pasando la población somalí.

En el norte de Kenya, cada mes llegan a los campos de Daadab 8.000 personas. En total los campos albergan actualmente a 280.000 personas, a pesar de que han sido construidos para un tercio de esa capacidad. La súperpoblación lleva a que las familias no tengan acceso regular al agua potable y a las letrinas. En algunas de las áreas con mayor densidad de población, más de 20 familias comparten la misma letrina.

“El gobierno keniata ha prometido repetidas veces más terreno para mejorar las condiciones de hacinamiento en los campos pero todavía no ha cumplido, a pesar de la gravedad y de la urgencia de las necesidades.”, dijo Van den Berg.

En Etiopía, en el campo de Bokolmayo, se han refugiado 10.000 personas y cada mes llegan casi 1.000 más, a pesar de que la infraestructura y los servicios prestados son insuficientes para acoger a más gente. Además, la respuesta actual registra una importante falta de fondos. El Alto Comisionado de la ONU para los refugiados (ACNUR) tiene que ejercer su rol y mostrarse a la altura de liderar esta causa, garantizando que la población somalí recibe la asistencia adecuada y apoyando a los países anfitriones a dar una respuesta efectiva a esta crisis humanitaria.

En Somalia, de los miles de personas que han huido de Mogadiscio, muchos han buscado refugio en la zona de Afgooye, donde 400.000 hombres, mujeres y niños viven hacinados en una franja de 15 km de terreno que se estima como el lugar del mundo con la más alta concentración de desplazados.

La inseguridad casi total impide a las ONG internacionales dar la asistencia necesaria a las poblaciones. Los propios somalíes se han convertido en los principales distribuidores de la ayuda humanitaria a través de sus organizaciones locales. Sin embargo, les faltan fondos y necesitan mucho más apoyo de los donantes para seguir salvando vidas a diario con su trabajo.

“Los servicios prestados a las poblaciones en cualquier de los lugares de refugio – Afgooye, Dadaab y Bokolmayo – están muy por debajo de los éstandares internacionales. Mientras las ONG en terreno necesitan aumentar la respuesta, los donantes no se pueden encoger de hombros y no aportar fondos para esta emergencia. Esta es una tragedia humanitaria de enormes proporciones en la que miles de personas han perdido sus hogares y todo el sentido de la normalidad desde hace demasiado tiempo”, dijo Van den Berg.

“En ultima instancia, la causa de los problemas en los campos es el propio conflicto somali, y el caos y el desastre humanitario que ha causado. Nuestros gobiernos deben poner Somalia en su lista de prioridades y hacer más que mantener el país con la mínima ayuda para supervivir. Necesitamos un nuevo enfoque y un compromiso sostenible para poner fin a este sufrimiento vergonzoso que dura ya 15 años,” ha añadido.

20
Jul
09

África busca refugio en Argentina

Artículo de Elpais.es

Las solicitudes de asilo, la mitad procedentes de países africanos, suben un 142% por la flexibilidad de las leyes

Mazamba vende joyas baratas en las calles de Once, el barrio más cosmopolita y densamente poblado de Buenos Aires, y dice que vino de Costa de Marfil porque allí vio cómo hombres armados entraban en su casa y masacraban a su familia. Es joven y ha pedido asilo en Argentina, un país donde se ha disparado la cantidad de solicitudes de refugio en los últimos dos años.

Argentina está lejos de ser uno de los países con más asilados (sólo 3.172, frente a un millón en Pakistán), pero su lejanía con respecto a los países afectados por la violencia política, racial o religiosa no ha impedido que entre 2006 y 2008 el número de peticiones de refugio subiera de 355 a 859, un 142%, según la Comisión Nacional de Refugiados. Más de la mitad de las personas que buscaron asilarse en Argentina provino de África. Muchos se cuelan en barcos de cargas o cruceros de turistas, algunos sin saber adónde se dirigen. Los senegaleses integraron el principal colectivo de demandantes, seguido por los colombianos. También llegaron otros de Sierra Leona, Nigeria y Costa de Marfil. En algunos países de origen hay guerras o guerrillas en todo su territorio o en alguna región específica.

Algunos de los solicitantes africanos eligen deliberadamente Argentina o Brasil. Carolina Podestá, portavoz de la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidos para los Refugiados (ACNUR) para el sur de Latinoamérica, explica que llegan hasta estas latitudes ante las dificultades para refugiarse en la Unión Europea y en EE UU. Podestá añade que los interesados esgrimen cuestiones de seguridad o leyes migratorias para restringir los asilos. De hecho, Amnistía Internacional advirtió durante el último Día del Refugiado, el pasado 20 de junio, que las personas que “arriesgan su vida para encontrar seguridad lo único que se encuentran al llegar a Europa es que las devuelven”, según la directora del Programa para Europa y Asia Central de la organización, Nicola Duckworth. Noruega y otros países europeos, que dicen que ya no pueden recibir más asilados, están financiando a Gobiernos del mundo desarrollado para que los acojan.

Los refugiados africanos, que no migran por una cuestión económica sino porque sufren persecución en su tierra de origen, escogen Argentina y Brasil porque consideran que estos países ofrecen leyes migratorias flexibles, legislación específica para los asilados, ciertas posibilidades económicas, ausencia de conflictos bélicos y lejanía con respecto de donde se escapan. A veces los eligen como vía de escape transitoria hacia otro destino. ACNUR vaticina que irá aumentando la cantidad de solicitudes de asilo en Argentina, que en 2006, durante el Gobierno de Néstor Kirchner, sancionó una ley general de reconocimiento y protección al refugiado.

De cada cuatro solicitudes de refugio en Argentina, tres son de varones y una de mujer. El 19% es menor de 21 años, que es la mayoría de edad para la legislación argentina. De los 2.879 extranjeros que ya consiguieron el asilo, el 22% son peruanos (huyeron de Sendero Luminoso o eran perseguidos por las autoridades bajo la sospecha de pertenecer a esa guerrilla), el 11% son cubanos, el 5% son chilenos (llegaron en los años 80 huyendo de Pinochet) y otros tantos, colombianos. Además, hay armenios, rumanos y rusos, que llegaron en los 90 tras la caída del comunismo, y otros de Senegal, Sierra Leona y Liberia, que comenzaron a llegar también en la década pasada.

Algunos refugiados africanos llegan en barcos mezclados con otros inmigrantes, que no se marcharon por motivos políticos, raciales o religiosos sino económicos, con lo que a veces se vuelve difícil para las autoridades argentinas distinguir entre unos y otros. En ciertos casos son víctimas de redes de trata de personas. Lo primero que hace el Gobierno es darle una residencia precaria con la que puede trabajar y acceder a servicios básicos, mientras se analiza su solicitud durante alrededor de un año.

ACNUR asiste al Gobierno argentino y a su vez trabaja en la protección e integración de los refugiados con una organización católica, otra judía y la Fundación Myrar. Los africanos son una rareza en Argentina, suelen ser gregarios y solidarios entre ellos (comparten comidas, películas y habitaciones hacinadas en pensiones), son tímidos y amables, y en su mayoría mantienen la fe islámica. Vendiendo joyas en Once se entremezcan con judíos ortodoxos, surcoreanos, peruanos y argentinos en general.

En Chile, donde se está discutiendo una ley para los refugiados, también se ha registrado un fuerte aumento de peticiones. La mayoría proviene de Colombia, pero también se ha asentado allí un centenar de palestinos que huyeron de Irak y que encontraron una buena acogida en el amplio colectivo de descendientes palestinos en Chile. A pesar de todo, Latinoamérica sigue sin aparecer entre las regiones que acogen a la mayoría de los 32 millones de refugiados, solicitantes de asilo, desplazados internos, repatriados y apátridas que proliferan por el mundo. La mayoría está en Pakistán, Irán, EE UU, Siria, Alemania, Jordania, Tanzania, Reino Unido, China y Chad.

20
Jun
09

El derecho de asilo en tiempos difíciles

Artículo de Javier de Lucas, Presidente de la Comisión Española de Ayuda al refugiado, CEAR.

Hablar de tiempos difíciles en relación con los refugiados no deja de ser un pleonasmo. Nunca ha habido buenos tiempos para quienes necesitan el derecho de asilo, pero las estadísticas del ACNUR certifican que nunca como ahora ha habido tal necesidad de asilo. La razón es que se han incrementado y diversificado las situaciones que obligan a millones de personas en todo el mundo a huir de su país para encontrar un refugio. A las persecuciones por razones políticas o la pertenencia a minorías amenazadas, a las guerras o conflictos civiles que se multiplican, se han sumado otras vinculadas a la opción sexual, a la condición de género o a los desastres medioambientales. Y el asilo, un derecho fundamental y universal, es un derecho cada vez más amenazado.

Ante todo, conviene recordar que el asilo no es un acto de generosidad, de caridad, sino un derecho fundamental universal, lo que supone la existencia de obligaciones jurídicas exigibles ante los Estados que lo reconocen por haber ratificado la Convención de Ginebra de 1951 y el Protocolo de Nueva York de 1967. Obligaciones de protección de los refugiados, no sólo en el propio territorio, sino fuera de él. Incluso se podría decir que sería el derecho más básico, en el sentido de que es el propio de quienes son, sin más, seres humanos, sin atributos.

Pero el asilo es un derecho en crisis, amenazado hoy más que nunca. El hecho es que, pese a que no cesan de incrementarse los refugiados y desplazados, cada vez llegan menos demandas de asilo a nuestras fronteras.

En España, en 2008 se registraron tan sólo 4.516 solicitudes de asilo -la cifra más baja en 20 años- y menos de la mitad de ellas se admitieron a trámite. De éstas, sólo se concedieron 151 estatutos de asilo strictu sensu, el 2,91% del total (a las que habría que añadir 126 concesiones de protección complementaria). Esas cifras -en Francia hablamos de 22.000 solicitudes y 11.000 concesiones en el mismo periodo- son indignas para un país que, pese a la crisis, es la octava potencia del mundo.

Frente al tópico de que viviríamos amenazados por avalanchas de demandantes de asilo, los hechos muestran que sucede lo contrario en el mundo próspero del que forma parte España, la Unión Europea. Nosotros, europeos, españoles, que vivimos en las sociedades más seguras que jamás hayan existido, no somos los destinatarios prioritarios de esos movimientos de demanda de asilo. Entonces, la pregunta es: ¿por qué ese proyecto sostenido de restringir el asilo?

Que haya cada vez más necesidad de asilo y, sin embargo, bajen las solicitudes (por no hablar de las concesiones), tiene una explicación, como se analiza en el Informe CEAR 2009 que se hace público en estos días. El factor fundamental son las políticas de control y externalización de fronteras en materia de inmigración y asilo, emprendidas por la UE y por España (uno de cuyos principales instrumentos es la firma de convenios bilaterales con países de tránsito) y reafirmadas en el pacto europeo de asilo e inmigración acordado en octubre de 2008. Cada vez es más difícil que quienes huyen de persecución y buscan refugio puedan llegar hasta nosotros y, lo que es peor, obtengan el reconocimiento del asilo. Esa externalización de las fronteras crea espacios de contención -bajo el cuidado de países que muchas veces no superan el estándar mínimo de respeto de derechos humanos- cada vez más difíciles de superar.

Eso obliga a los refugiados a unirse en su huida a los inmigrantes irregulares, con los que se confunden. Y una de las consecuencias es que son tratados como ellos y ni siquiera se les da la posibilidad de demandar asilo.

Ahora estamos en medio de la discusión parlamentaria de la reforma de ley del asilo y en el marco de una transformación hacia un sistema europeo común de asilo (SECA). En CEAR confiamos aún en que se obtenga en España un acuerdo parlamentario que amplíe esta noción para adecuarla a las nuevas amenazas. Que mantenga todas las vías de acceso, por ejemplo, la diplomática. Que no restrinja la solicitud por la vía de la cláusula de países seguros. Que exija a los países que gestionan el tránsito el respeto al estándar mínimo de derechos humanos.

Creemos además que ese pacto permitiría a España aprovechar su próxima presidencia de la UE para apuntar hacia una política europea de asilo más abierta, para mostrar una imagen de la UE diferente, comprometida con la legalidad internacional, que contribuya a la presencia fuerte de la UE como agente en las relaciones internacionales.

No pedimos hacer frente en solitario a la miseria del mundo. Sólo estar a la altura de los deberes que impone nuestra condición de privilegio en un mundo global. Sólo ser coherentes con nuestro respeto por el Derecho y del Estado de derecho, esa huella genética que reivindicamos como creación europea y que es la opción por la que debemos decidirnos en estos tiempos de crisis.

La misión del Derecho, lo que hace o puede hacer de la tarea del Derecho y los juristas algo noble, es esa prioridad de defensa del más débil en aras de la igual libertad. Para revertir el pesimista -y lúcido- argumento de Mario Benedetti que parece pensado para los refugiados: “El mundo es esto / en su mejor momento, una nostalgia / en su peor, un desamparo”.

20
Jun
09

Día Mundial del Refugiado- Mensaje

17
Jun
09

Refugiados colombianos en el Ecuador se reúnen para revisar sus derechos

Fuente: EFE

Líderes de más de 20 organizaciones de refugiados colombianos en Ecuador se reunirán entre mañana y el jueves en Quito para analizar la situación de ese colectivo y revisar sus derechos, informaron hoy los organizadores.

Se calcula que 135.000 colombianos que están en territorio ecuatoriano necesitan protección del Estado, pero sólo 21.000 de ellos han recibido el estatus de refugio. EFE/Archivo

Refugiados colombianos en el Ecuador se reúnen para revisar sus derechos

El “Encuentro de Líderes y Liderezas Refugiadas en Ecuador” es organizado por varias organizaciones no gubernamentales, que apoyan al colectivo y que cuentan con el auspicio de varias entidades estatales ecuatorianas y de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Carlos Ortega, de Asylum Access, que organiza la reunión, indicó a Efe que la cita, a la que han sido convocados más de 35 líderes de grupos de refugiados colombianos, también tiene el objetivo de conmemorar el Día Mundial del Refugiado (20 de junio).

Agregó que el encuentro se organizó “con el objetivo de reflexionar sobre la situación que viven miles de colombianos, que han buscado refugio en Ecuador”, tras huir de la violencia en su país.

Ortega señaló que se analizará la situación de los derechos de los refugiados y el acceso que tiene ese colectivo a servicios básicos como la salud, el trabajo y la educación.

Añadió que la cita también busca crear una “red de organizaciones de refugiados en Ecuador”, para crear una entidad más amplia que “cohesione y represente sus intereses”.

El activista dijo que en el encuentro participarán especialistas de varias instituciones como la Defensoría del Pueblo, el Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia, la Dirección General de Refugiados de la Cancillería ecuatoriana y la ACNUR.

También participarán expertos de organizaciones no gubernamentales como la Fundación Equidad, el Centro sobre Derecho y Sociedad y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), precisó Ortega.

Se calcula que 135.000 colombianos que están en territorio ecuatoriano necesitan protección del Estado, pero sólo 21.000 de ellos han recibido el estatus de refugio.

Quito prevé extender ese beneficio a otros 60.000 colombianos, a través de un “registro ampliado” de refugio, que lleva adelante en todo el país.

Ecuador es el país con mayor número de refugiados en América Latina, donde el 95 por ciento de solicitudes corresponde a colombianos.

El año pasado, la nación andina recibió 12.853 solicitudes de refugio, lo que supuso 1.071 peticiones por mes.

16
Jun
09

Colombia,uno de los países con mayor número de desplazados

Con tres millones de personas fuera de sus hogares, Colombia sigue siendo uno de los países con mayor número de desplazados, reveló el martes el informe anual del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El informe “Global Trends 2008″ señaló que los conflictos han dejado 26 millones de desplazados en el mundo, de los que 14,4 millones recibieron asistencia de ACNUR, 600.000 más que el año anterior, y el doble que en 2005.

El organismo señaló que contabilizó más de 1,1 millones de nuevos desplazados, aunque 1,4 millones de los registrados en años anteriores pudieron volver a sus casas
Colombia, Irak, la República Democrática del Congo (RDC) y Somalia son los países con más desplazados internos.

En Irak la cifra pasó de 2,4 millones en 2007 a los 2,8 millones en 2008, mientras que en la RDC los desplazados aumentaron a 1,5 millones y en Somalia a 1,3 millones, debido al reavivamiento de los conflictos internos.

En cuanto a los refugiados, que estimó en 15,2 millones, un tercio se asienta en países en los que ACNUR proporciona asistencia en la región de Asia y el Pacífico, de los que tres cuartos son afganos, según el documento.

El continente americano es el que menor número de refugiados tiene (un 8 por ciento) y los colombianos son el grupo mayor, con 374.000 personas.

16
Jun
09

Intermón Oxfam pide a la comunidad internacional que asuma las responsabilidades de la Convención del Refugiado y proteja a 40 millones de personas

La organización destaca la vulnerable situación de las mujeres sudanesas refugiadas en Chad, donde son víctimas de la violencia de los diferentes grupos armados

Cerca de 40 millones de personas permanecen olvidadas por la comunidad internacional y los medios de comunicación. Son los refugiados y desplazados internos que han debido huir de sus hogares por amenazas como guerras, conflictos internos, persecuciones políticas o grandes hambrunas, denuncia Intermón Oxfam con motivo de la celebración del Día Mundial del Refugiado, el próximo 20 de junio.

“Estas personas se han visto obligadas a dejar atrás sus hogares y sus países. Se encuentran en una situación muy vulnerable ante el hambre, la guerra y la violencia. Especialmente las mujeres, que están mucho más expuestas a ser atacadas física y sexualmente. Los menores pierden a sus padres, y las personas mayores, al igual que las discapacitadas, suelen quedarse atrás en la huida y expuestos a los combates”, asegura la directora general de la organización, Ariane Arpa.

Intermón Oxfam pide a los gobiernos internacionales que hagan de la protección de los civiles una prioridad clara, más cuando se trata de una guerra. “La Convención del Refugiado es una herramienta indispensable para asegurar esa protección. Actualmente los refugiados siguen desprotegidos porque la comunidad internacional no está asumiendo todas las responsabilidades que conlleva ese tratado”, continúa Arpa.

“La guerra contra el terror, iniciada por EE UU tras los ataques del 11-S, ha sido la causa que más refugiados ha provocado en los últimos años. En 2007, el 47% de los refugiados procedían de los dos países que constituyen los principales frentes de esta contienda: Iraq y Afganistán”, señala el portavoz de la organización Francisco Yermo.

Los conflictos internos y guerras civiles son la otra gran causa. Según las últimas estadísticas de Naciones Unidas, en el mundo hay 26 millones de refugiados y cerca de 11 de desplazados internos. Estos últimos son consecuencia en su gran mayoría de las guerras internas de países como República Democrática del Congo, Colombia, Somalia y el conflicto que afecta a Chad y Sudán.

La inseguridad de las mujeres en los campos de Chad

Alrededor de 250.000 civiles se encuentran en los 12 campos de refugiados situados a lo largo de la frontera entre Chad y Sudán. Una zona sin ley, donde la seguridad va en incremento y en la que el 65% de las familias está a cargo de una mujer. La mayoría de los hombres adultos han muerto, se han unido a un grupo armado o han sido secuestrados por éstos.

Ante esta situación, la mujer se convierte en la pieza angular de la familia. Ellas son las que deben hacer cola para recibir alimentos, recoger agua y leña, moler grano, cuidar a sus hijos y participar en las actividades económicas. Pero tareas tan cotidianas como el ir a buscar leña se ha convertido en una de  las principales amenazas para ellas. Es muy probable que durante estos trayectos sean atacadas y violadas por algún grupo armado. Esta limitación para moverse libremente priva a las mujeres de acceder a los recursos y, por tanto, a un medio de vida clave para su supervivencia.

“Mi hija Fatma, de 9 años, fue un día a buscar leña con un grupo de mujeres y niñas, muchas, más de una veintena. Al rato llegaron algunas corriendo, gritando y llorando. Se habían encontrado con unos hombres armados. Éstos las persiguieron y quisieron capturarlas. Fatma no estaba entre las mujeres que llegaron. Salimos a buscarla y al rato la encontramos junto a otras niñas. Estaban como muertas, con sangre por abajo”, narra una de las refugiadas sudanesas en Chad.

El Derecho Internacional Humanitario, “papel mojado”

La Convención del Refugiado de 1951 y los Convenios de Ginebra forman el núcleo del Derecho Internacional Humanitario, encargado de la protección de la población civil en un conflicto armado. “No obstante, estos tratados son papel mojado en muchas partes del mundo, tanto por las partes en conflictos como por la Comunidad Internacional que no hace suficiente para que se respete, de una manera ecuánime”, asegura el portavoz de Intermón Oxfam.

En este sentido, la organización pide que:

  • Los Gobiernos hagan de la protección de los civiles la prioridad absoluta en la   respuesta a los conflictos en cualquier lugar del mundo.
  • Los Gobiernos y partes en un conflicto adopten una tolerancia cero ante los crímenes de guerra aplicando el mismo estándar de rechazo internacional a los crímenes de guerra cometidos tanto por aliados como por enemigos.
  • Los países ricos no sigan poniendo cortapisas a la aplicación de la Convención de los Refugiados, ni restringiendo el asilo a la población que huye de los conflictos.

“Los gobiernos deben hacer todo lo posible para proteger a los civiles, detener las peores atrocidades que ocurren en el mundo, y prevenir los conflictos de los que derivan. Esto requiere mucho más que reaccionar a los acontecimientos mediante la acción militar: Es necesario, entre otros, impulsar las iniciativas diplomáticas que apuntan a la resolución de conflictos, e incrementar los niveles de ayuda humanitaria”, afirma la directora general de Intermón Oxfam, Ariane Arpa.

Intermón Oxfam trabaja en el este de Chad desde 2004 donde ofrece asistencia a 35.000 refugiados, a 44.000 desplazados y a la población autóctona de acogida, unas 16.000 personas. La organización lleva a cabo proyectos de agua saneamiento, higiene y seguridad alimentaria. Además, Intermón Oxfam actúa para que los gobiernos cumplan con los compromisos que han adquirido de proteger a sus poblaciones.

Recursos:

Página del día mundial del refugiado

Galería Fotográfica

Testimonios938scr_a9eeefe97aa0137 Intermón Oxfam





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